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De esposa engañada a millonaria casada con poder romance Capítulo 40

Capítulo 40

El tono de quien hablaba no era precisamente amable. Camila volteó y vio un rostro que le resultó vagamente familiar.

No recordaba su nombre, pero sí que era una de las alumnas que Laura había tenido a su cargo, y además compañera de clase de Alejandro.

-Daniela Mendoza, ¿no será que hablas por envidia? Si llevas años sin pareja, deberías ir pensando en una cita a ciegas -dijo Nuria sin el menor reparo, defendiendo a Camila.

-Nuria, si no sabes nada, no te metas. Te lo digo, Alejandro solo eligió a Camila porque no pudo tener a la mujer que realmente amaba.

Apenas terminó de hablar, el salón privado quedó en un silencio absoluto.

Todos se miraron entre sí, como si alguien hubiera destapado un secreto vergonzoso. Las sonrisas se borraron de golpe.

Los compañeros que hasta hacía un momento charlaban animados con Camila desviaron la mirada, sin saber cómo reaccionar.

El ambiente se volvió gélido.

Camila se quedó inmóvil un instante.

No necesitaba que Daniela le recordara que Alejandro tenía a otra en la cabeza.

Pero la reacción de los demás, sí que no era la esperada.

Cualquiera al oír eso se habría sorprendido, preguntado algo o, al menos, hecho un gesto de duda.

Pero ellos estaban demasiado tranquilos, como si lo supieran desde antes.

Pensó que, al parecer, lo de Alejandro y Laura no era ningún secreto, solo ella había vivido engañada todo este tiempo.

Recordó las felicitaciones y la envidia de sus compañeros cuando se casó, y una sonrisa irónica se dibujó en sus labios. Qué ingenua había sido.

Nuria, en cambio, se puso roja de indignación:

-Daniela, te advierto que no digas estupideces. Si tienes envidia de Camila, ¡al menos disimula un poco!

-Solo digo la verdad. Quien ama o no ama, lo sabe bien la persona involucrada -replicó Daniela con desprecio. Su tono era frío y desafiante, y sus ojos se posaron en Camila con arrogancia.

-Además, mírala ahora. ¿Qué podría envidiarle?

-Le tienes envidia porque es bonita, talentosa y porque alguien la ama. Todos sabíamos que desde la universidad competías con ella en todo.

Pero al verla ahora, con esa hostilidad abierta, comprendió al instante que Nuria tenía razón:

aquella envidia era evidente.

-¿Envidia yo? Lo que pasa es que en la universidad a la gente le encantaba compararnos -respondió Daniela, alzando la voz, visiblemente alterada-. Pero al final, el tiempo pone a cada quien en su lugar. La verdadera capacidad se demuestra con los años.

Sonrió con una rigidez forzada antes de añadir con altivez:

-Admito que Camila era muy admirada en la universidad, pero todos podemos ver cómo acabó.

Una simple ama de casa que vive a la sombra de un hombre, mientras yo ahora tengo todo lo que quiero.

Al terminar, levantó la barbilla y mostró, con orgullo ostentoso, las joyas y los artículos de lujo que llevaba puestos.

Nuria estaba por responder, pero Camila le tomó el brazo para detenerla.

Sonrió con calma.

-Así que, según tus palabras, ¿crees que todos estos años en el Grupo Jiménez he vivido mantenida por Alejandro?

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