Capítulo 72
Qué mal, el dolor era tan fuerte que sentía que iba a desmayarse.
Camila, mareada, tanteó su celular con la intención de llamar a alguien para que la ayudara.
Marcó a Laia, pero no le respondió. Al ver la hora, casi dos de la madrugada, pensó que todos debían estar durmiendo.
Afuera seguía cayendo un aguacero fuerte.
De pronto, en la pantalla saltó un mensaje de Gabriel:
—¿Qué pasó?
Hace un momento, mientras le escribía a Laia, rozó de casualidad el chat de Gabriel y la aplicación le notificó como si lo hubiera saludado.
Camila sintió que ya no podía más. La mano le resbaló hacia abajo y terminó llamándolo.
—¿Hola?
El hombre contestó al instante.
Gabriel no estaba dormido. Acababa de terminar una reunión por videollamada en su casa.
Recordó el mensaje que Camila le había mandado en la mañana y, por un impulso, había abierto su chat. No esperaba encontrar el toque que ella le había enviado en plena madrugada.
Y ahora lo estaba llamando.
Al otro lado de la línea no se escuchaba nada, solo una respiración agitada.
Gabriel frunció el ceño y se puso de pie.
—Camila, dime, ¿te pasó algo?
—Me duele mucho el vientre.
Los párpados de Camila pesaban y casi se quedaba dormida, pero aquel dolor punzante la desgarraba por dentro y apenas lograba sacar la voz.
—¿Dolor? ¿Qué tienes?
Gabriel apenas terminó de preguntar y su voz se tensó—¿Dónde estás ahora?
—En... Corporación Díaz.
Las últimas palabras llegaron con un gemido de

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