Al verla rogar con tanta intensidad, pensó que quizás había algo más detrás de la historia, así que aceptó su petición.
Sin embargo, las respuestas que obtuvo fueron todas idénticas. Aunque las cámaras de seguridad no mostraban una imagen clara, todos los empleados aseguraron que Kiara había sido quien empujó a Tamara, dejándola herida injustamente.-
Se sintió sumamente decepcionado. Volvió a ver a Kiara, le contó los resultados y le pidió que admitiera su error por voluntad propia.
Todavía podía recordar la expresión de total incredulidad y desesperación en el rostro de su hermana.
Y ahora, apenas un día después, la reacción de Kiara era completamente distinta.
¿De verdad estaba arrepentida o era...?
Teo no pudo evitar voltear a verla.
La joven tenía la cabeza levemente inclinada. Su frágil cuerpo casi se fundía con la penumbra del lugar, y la expresión de su rostro era indescifrable.
Esa imagen tan ajena hizo que el corazón de Teo se encogiera.
La llamada marcaba que nadie contestaba.
—Espera un momento, voy a subir a buscar a nuestros padres.
Se dio la vuelta y se alejó con pasos largos, dejando un rastro de confusión tras él.
En ese momento, en la mansión Tagle, se estaba llevando a cabo una fastuosa fiesta de bienvenida.
En el elegante salón de banquetes, los candelabros de cristal brillaban con esplendor, las paredes estaban adornadas con obras de arte de incalculable valor, y el suelo estaba cubierto por una gruesa alfombra roja.
Los invitados, vestidos de etiqueta y con copas de champán en mano, charlaban animadamente.
La familia Tagle era parte de la élite más alta de Vallebruma. Los invitados eran todos figuras importantes de distintos círculos sociales, reunidos para presenciar este momento tan especial.
Esta fiesta, además, era un gran evento social.
No solo servía para abrirle las puertas de la alta sociedad a Tamara, sino también para presumir el poder y la influencia de la familia.
Teo subió las escaleras, saludando cortésmente a los invitados en el camino.
Con una sonrisa en los labios, se movía con total soltura y elegancia.
—El joven director Tagle es todo un ejemplo. Cada uno de sus movimientos rebosa clase.
—Los hijos de la familia Tagle son excepcionales, ¡todos son verdaderos prodigios!
—¡Y que lo diga! Incluso la señorita Tamara, que acaba de regresar, es tan dulce, educada y sensata.
—Qué lástima lo de la señorita Kiara...



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