Entrar Via

¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 44

Nuevo hogar¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

—¡Déjenlo en paz! —gritó Alana.

Agarró su bolso y lo usó como arma, lanzándose hacia adelante y golpeando a las mujeres para apartarlas a la fuerza.

Se plantó frente a Axel para protegerlo. Al voltear y ver los rasguños rojos en su rostro, sintió una punzada de dolor. Furiosa, clavó la mirada en las dos mujeres.

—Todavía estás convaleciente, no te metas. Ve a un lado y llama a la policía —le dijo Axel, tomándola por los hombros e intentando empujarla hacia un lugar seguro.

—Ya lo hice —murmuró ella—. Pero no me voy a quedar mirando cómo te linchan. Jamás.

—¡Uy, ya llegó su cómplice! —empezó a gritar una de las mujeres, señalando a Axel con el dedo—. ¡Miren todos! ¡Vengan a ver a este monstruo disfrazado de doctor! Se aprovecha de las pacientes. ¡Mi pobre e inocente sobrina fue víctima de esta basura!

Tras lanzar sus acusaciones, la mujer levantó su celular y mostró a los curiosos una foto comprometedora donde un hombre y una mujer aparecían abrazados, sin camiseta.

La multitud empezó a murmurar, señalando a Axel con indignación. Los más chismosos hasta sacaron sus teléfonos para grabar.

Axel se puso las manos en la cintura y soltó una carcajada cargada de frustración:

—¡Ni siquiera conozco a la persona de la foto! Si van a editar imágenes, al menos háganlo bien.

—¡Qué injusticia! —gritó la señora a todo pulmón, deseosa de atraer aún a más curiosos—. ¡Una niña buena y pura viene a curarse y termina arruinada por culpa de este animal!

Alana se cruzó de brazos, con el rostro serio. De repente, alzó la vista y, en el balcón del segundo piso, vio a una cara conocida.

Yara, con un maquillaje impecable, estaba apoyada en el barandal. Sostenía su barbilla con una mano y observaba el alboroto con una sonrisa perversa y llena de burla.

Fue entonces cuando Alana lo entendió todo: por eso los guardias de seguridad no intervenían y solo se quedaban mirando desde lejos.

Era el clásico estilo de Yara. Nunca dejaba pasar la oportunidad de una venganza.

Alana sabía muy bien que, aunque la policía llegara y descubriera la verdad, la reputación de Axel ya estaría destruida.

En ese momento, Axel también descubrió a Yara y maldijo entre dientes:

—Así que fue obra de esa maldita víbora.

Dio un paso con la intención de subir a enfrentarla.

Al ver esto, una de las mujeres gritó: "¡De aquí no te vas!", y de inmediato los matones se cerraron sobre él.

Axel empujó a Alana tras de él, usándose como escudo, y, ya sin poder aguantar más, empezó a defenderse de los golpes.

Capítulo 44 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía