Alana le sonrió y respondió:
—Ya no lo haré.
Francisco le contó en voz baja al viejo director sobre los planes de Alana de abrir su propio laboratorio.
El viejo director estuvo de acuerdo de inmediato:
—¡Eso es una gran noticia! ¿Les hace falta capital? Esta noche hay muchísimos inversionistas aquí, es la oportunidad perfecta para hacer contactos.
—Por supuesto que nos hace falta —respondió Francisco rápidamente—. Justamente por eso queríamos pedirle ayuda, director. Si hablamos de contactos, nadie tiene más que usted.
El viejo director soltó una carcajada.
—Ay, viejo mañoso. Tú, que nunca adulas a nadie, ahora eres capaz de decir cualquier cosa con tal de ayudar a tu discípula. —Luego se dirigió a Alana—. No te preocupes, con tu talento no te van a faltar inversionistas.
—Me esforzaré al máximo —asintió Alana.
—Por cierto, más tarde no te olvides de ir a saludar al Ministro Lozano —recordó el viejo director—. El apoyo que ha dado el Departamento de Seguridad Nacional a la investigación científica estos últimos años ha sido espectacular.
Al escuchar el título de "Ministro del Departamento de Seguridad Nacional", Alana sintió cómo su espalda se tensaba instintivamente.
De pronto, el bullicio en la entrada del salón pareció calmarse y los invitados, casi por inercia, comenzaron a bajar el volumen de sus conversaciones.
Bajo la mirada expectante de todos, Caleb Lozano y Julián Rojas entraron caminando juntos.
Como presidente de la Corporación Águila, Julián era una figura constante tanto en la política como en los negocios, por lo que muchos de los invitados lo reconocieron de inmediato.
Todos coincidían en que era el verdadero caballero de la alta sociedad empresarial.
Pero el hombre que lo acompañaba era una cara completamente nueva para la mayoría, y emanaba un aura tan aplastante que obligaba a todos a guardar silencio.
Fue el experimentado viejo director quien susurró:
—Ya llegó el Ministro Lozano.
Los invitados que estaban cerca lo escucharon y abrieron los ojos de par en par, murmurando con asombro:
—¡Ese es el Ministro Lozano!
—Qué joven para ser ministro...
—Es exageradamente guapo.

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