[La cuenta oficial de Sinfonía del Mar salió de inmediato a aclarar:
【En esta competencia, los jueces han calificado bajo principios de equidad e imparcialidad. Los resultados han sido verificados por el comité organizador y no existe ningún acto de “soborno” o “palancas”, como se ha rumorado en internet.
Con respecto a quienes han difundido calumnias en la red, el comité ha encargado a un equipo de abogados que recoja pruebas y registros. Pedimos a todos dejar de crear rumores. Si persisten estas conductas, el comité no dudará en defender los derechos de la competencia, jueces y participantes por la vía legal.
Por favor, respeten la ley y eviten difamar. Ayudemos a mantener un ambiente sano en la red.】]
Bajo el comunicado, también aparecían los resultados de la ronda preliminar, con el ranking de todos los participantes y la lista oficial de quienes avanzaban a la siguiente etapa.
Aunque esta aclaración logró frenar parte de las sospechas malintencionadas, no alcanzó a erradicar del todo los rumores.
Especialmente porque Elías, usando una cuenta nueva, publicó otro post aún más agresivo y vulgar, donde sin rodeos acusaba al comité organizador de tener dobles caras. Se presentaba como un pobre participante sin contactos, a quien bajaron la calificación por no tener “padrinos”, y pedía abiertamente el apoyo y la ayuda de todos.
Gisela estaba sentada en el borde de su cama, deslizando el dedo distraídamente por la pantalla de su celular.
Apenas Elías subió su segundo post, el escándalo volvió a crecer como espuma. Los debates y teorías de los usuarios no hacían más que aumentar, y hasta los hashtags relacionados entraron en la lista de tendencias, alcanzando una popularidad nada despreciable.
El nombre de Gisela aparecía cada vez más en los comentarios.
Por el contrario, el nombre de Romina sobresalía por razones opuestas.
Romina, fiel a las expectativas, se había llevado el primer lugar en Sinfonía del Mar. Sus fans, desbordando alegría, llenaban todos los temas posibles con felicitaciones y halagos, describiéndola con todo tipo de elogios.
Y, por supuesto, tampoco perdían la oportunidad de lanzar indirectas venenosas.
—Nuestra Romina es guapa y talentosa, ¡felicidades por ese primerísimo lugar! Y también felicidades a cierta estudiante de prepa desconocida por su asombroso puesto sesenta y cuatro.
—El primer lugar de Romina deja a todos boquiabiertos, pero ese sesenta y cuatro de Gisela seguro tiene un futuro prometedor, jajajajajaja.
—Por cierto, igual y ni ese sesenta y cuatro se le queda, porque ya sabemos que hay quien hace trampa y se mete por la puerta de atrás.
Gisela leía todo eso sin que su ánimo cambiara ni un poco.
Aunque Sinfonía del Mar tenía cierto prestigio en el medio, la verdad es que dentro y fuera del país no era un concurso tan popular.


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