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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 209

Gisela se acercó con el semblante impasible. Las chicas que estaban platicando la miraron con los ojos muy abiertos y, como si ella fuera una epidemia andante, retrocedieron para evitar cualquier contacto.

Entró en la cafetería, donde apenas había algunas personas dispersas.

Gisela tomó su charola y se sentó junto a la ventana. Mientras comía, observaba el ir y venir de los carros allá abajo.

De pronto, un lujoso Rolls-Royce se detuvo frente a la entrada del hotel.

Gisela no pudo evitar fijarse. Algo en esa escena la jaló sin remedio.

Los botones del hotel abrieron las puertas del conductor y el copiloto. De inmediato, Nelson y Romina bajaron del carro.

Romina se acercó a Nelson, lo tomó del brazo y se acurrucó con él, como si estuvieran hechos el uno para el otro.

Ambos formaban una pareja tan perfecta, tan atractiva, que parecían haber salido de una revista de moda.

Cuando Nelson y Romina desaparecieron de su vista, Gisela finalmente apartó la mirada.

Siguió comiendo en silencio.

El ambiente en la cafetería era tan tranquilo que Gisela podía escuchar claramente las conversaciones que se daban a varios metros de distancia.

—Escuché que el señor Nelson y Romina van a comprometerse muy pronto. Los papás de Romina vendrán la próxima semana a reunirse con los papás de Nelson, quieren fijar la fecha.

—¿No sabías? Antes ya se iban a comprometer, pero dicen que Gisela metió la mano y por eso no se logró. Ahora van a hacer una nueva fiesta.

—Otra vez Gisela, parece que siempre tiene que meterse en todo.

—¿Tú qué crees? Si no fuera porque Nelson y Romina son buena onda, Gisela no estaría aquí compitiendo. Yo, en su lugar, ya habría usado la influencia de Nelson para que la sacaran de la competencia.

—Dicen que Nelson incluso dejó un montón de trabajo solo para venir a acompañar a Romina en la competencia, y que los dos se están quedando en la misma habitación.

—Entonces, en las noches ellos…

Gisela siguió escuchando, y de pronto la comida le supo a papel. Todo lo que tenía en la charola perdió el sabor.

Dejó el tenedor a un lado y cerró los ojos, respirando hondo antes de levantarse para irse.

—¿A dónde vas?

Saúl apareció de la nada, como si tuviera un radar para encontrarla justo en los peores momentos.

Capítulo 209 1

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