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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 211

Gisela frunció el ceño y, sin dudar, se giró para alejarse.

Pero el tipo la sujetó del brazo y, riéndose de manera burlona, soltó:

—Señorita Gisela, solo es una copa, ¿tan complicado es aceptar?

El semblante de Gisela se endureció.

—Suéltame.

Al verse rechazado frente a todos, el hombre cambió su expresión por una mucho más oscura y apretó con más fuerza el brazo de Gisela.

—¿Y tú quién te crees, Gisela? ¿Por qué te das aires?

—Deja de hacerte la interesante, no seas desubicada.

Soltó estas palabras casi en un gruñido. En medio de la piscina, su voz resonó tan fuerte que todos voltearon a ver la escena.

La gente dentro del lugar se dividía en dos grupos: la mayoría rodeaba a Nelson y Romina, buscando ganar su simpatía, mientras que otro grupo, compuesto por tipos sin camisa y panza prominente, se agolpaba alrededor de Gisela. Las miradas lascivas y las sonrisas de esos hombres dejaban claro lo que pasaba por su mente, como si quisieran despojarla de toda su ropa ahí mismo.

Saúl, por su parte, seguía en la piscina, con media cara sumergida y la expresión tan oculta como sus intenciones.

Desde la llegada de Nelson y Romina, la música se había apagado, así que cada palabra que se decía cerca de Gisela retumbaba en el aire, imposible de ignorar.

En cuanto el hombre terminó de hablar, todas las miradas se clavaron en Gisela y su improvisado círculo.

Encerrada entre esos sujetos, Gisela no podía evitar percibir el penetrante olor a sudor que los envolvía. El hedor se colaba sin piedad por sus fosas nasales, provocándole unas náuseas que apenas pudo reprimir.

Romina, con tono dudoso, intervino desde la distancia:

—Gisela, ¿quiénes son? Eres una estudiante de prepa, deberías centrarte en tus estudios y no en estas cosas, ¿no crees?

Vaya comentario tan calculado.

Cualquiera con dos ojos podía ver que Gisela no estaba ahí por gusto, que su incomodidad era evidente. Romina, que no era nada tonta, también debía notarlo. Pero prefirió hacerse la inocente y lanzar esa pregunta para dejar la impresión de que Gisela tenía alguna relación inapropiada con esos sujetos, ubicándose ella misma como la hermana mayor comprensiva que solo quiere aconsejar.

Gisela captó enseguida la doble intención.

Capítulo 211 1

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