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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 229

Gisela no le temía a las miradas ni a los chismes de los demás; lo único que de verdad la preocupaba era que todo este lío la dejara fuera de la Sinfonía del Mar.

Sara la miraba con el ceño fruncido, sin rastro de sonrisa en los ojos. Pasaron unos segundos antes de que Gisela empezara a sentirse incómoda, el corazón le latía cada vez más rápido.

Al cabo de un rato, Gisela forzó una media sonrisa y bajó la voz:

—Maestra Sara, mi petición no es nada del otro mundo, solo quiero esperar el resultado de la investigación de la policía. Cuando tengan una conclusión, entonces ya podrán decidir.

Sara soltó un suspiro.

—Gisela, tú deberías saber que, aunque de verdad valore a Romina, no puedo condenarte solo por lo que ella diga. Y tampoco puedo dejar de dudar de ti solo porque así lo pidas.

Gisela abrió la boca, levantando de golpe la mirada. Luego asintió despacio.

—Maestra Sara, con eso me basta.

Sara le dio una palmada en el hombro.

—Romina ya está fuera de peligro, y tú también debes cuidarte. Mañana es la semifinal, no vayas a perder la oportunidad por algún problema de salud.

Gisela asintió suavemente.

—Y sobre todo lo que se dice en internet, no te preocupes —agregó Sara—. Yo sé bien que tus resultados en la competencia no tienen nada que ver con favoritismos. Deja el asunto en manos de los organizadores y mías, nosotros nos encargamos.

Gisela no tenía cabeza ni tiempo para lidiar con eso, así que solo pudo asentir.

Al ver alejarse a Sara y a los otros jueces, Gisela recordó lo que Saúl le había dicho en la piscina.

—Gisela, me pregunto si los organizadores de la Sinfonía del Mar seguirán apoyándote si yo decido hacerte la vida imposible.

Saúl era uno de los inversionistas de la Sinfonía del Mar. Gisela no sabía hasta dónde podía llegar su influencia, ni si él y Nelson se atreverían a manipular los resultados del concurso.

Si los dos decidían intervenir después de todo esto...

La mirada de Gisela se ensombreció.

...

Después de una hora acostada en la cama, Gisela ya no soportó más estar encerrada. Se puso las sandalias y salió a tomar un poco de aire.

Capítulo 229 1

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