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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 233

—Romina... —llamó Saúl con una voz suave.

Romina lo fulminó con la mirada, las mejillas encendidas—. ¿Qué tanto ves? ¿Tienes algo pegado en los ojos?

Saúl, algo incómodo, apartó la mirada y se acercó a ella. Bajó la voz para preguntar:

—¿Y Nelson? ¿Por qué no está contigo ahora?

La sonrisa de Romina se ensanchó, como si estuviera soñando despierta—. Nelson no tarda en volver. ¿Lo buscabas para algo?

Saúl frunció el ceño al escucharla, cada vez más inconforme con Nelson—. ¿Dónde se fue? Mira cómo estás, y ni así se queda contigo.

Romina apretó los labios, restándole importancia—. Nelson está ocupado por el trabajo. Además, yo estoy bien, no necesito que esté pegado a mí todo el tiempo. Ya te dije, regresa en un rato.

La mirada de Saúl se fue apagando poco a poco. Esbozó una sonrisa forzada y la voz le salió seca—. ¿De veras?

Sintió un dolor sordo en el pecho, pero intentó disimularlo con un gesto amable—. Por cierto, nunca te pregunté para cuándo planean la fiesta de compromiso tú y Nelson. ¿Ya lo decidieron?

El brillo en los ojos de Romina se esfumó por un instante. Negó despacio con la cabeza—. Han pasado tantas cosas últimamente que ni siquiera hemos podido platicar sobre eso.

Saúl arrugó la frente—. ¿Y eso cómo? Mira, tu panza ya va a empezar a notarse y si lo dejan para después, cuando llegue el día, el vestido no te va a quedar como quieres. Mejor háblenlo pronto.

Romina asintió, bajando la voz—. Lo sé. Confío en que Nelson no me va a fallar.

A Saúl se le notó la molestia—. Ese Nelson sí que… ¿Cómo puede dejarte embarazada antes del matrimonio? Eso no habla bien de él. Y él, tan tranquilo.

No se percató de que la sonrisa dulce de Romina se desvanecía poco a poco, dejando una sombra en su rostro.

Romina escondió las manos bajo la cobija, apretándolas en silencio.

Con voz baja, murmuró—. Nelson me dijo que va a ser un buen papá. Por eso no me preocupa.

Saúl quiso replicar, pero justo en ese momento, su celular empezó a sonar en el bolsillo.

Sacó el teléfono, con el ceño aún fruncido—. Romina, voy a contestar afuera. Regreso en un momento.

Romina asintió—. Está bien, ve.

...

Apenas Saúl salió, Nelson regresó al cuarto.

Los ojos de Romina se iluminaron de inmediato; le habló con una dulzura que llenó el ambiente—. Nelson, volviste.

Capítulo 233 1

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