Entrar Via

Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 234

Al final del pasillo del hospital, el ambiente se sentía tenso.

Saúl fue directo al grano.

—Nelson, ¿me puedes decir cuándo piensas hacer la fiesta de compromiso con Romina? ¿O vas a esperar a que se le note la panza y ni el vestido la pueda tapar? ¿De verdad has pensado en ella?

Nelson no respondió, su rostro imperturbable.

Saúl se impacientó aún más.

—Tienes que decidirlo pronto. Que digan que Romina quedó embarazada antes de casarse no le favorece para nada, y menos porque es medio figura pública. Hay muchísima gente en internet mirando todo lo que hace. Tienes que pensar en ella.

Saúl giró la cabeza, sospechando, y lo miró de arriba abajo.

—O a lo mejor… ¿es que todavía no puedes olvidar a Gisela?

Nelson levantó la vista, los rasgos duros y definidos de su cara se tensaron, su ceño afilado, voz baja, apenas audible.

—Eso ya no es asunto tuyo.

Saúl abrió la boca, a punto de replicar, pero Nelson lo interrumpió.

—Lo de mi boda con Romina lo tengo claro. No tengo por qué informarte de cada paso, ¿o sí?

Al decir esto, los ojos de Nelson parecían querer burlarse, pero el gesto era tan cortante que helaba el ánimo.

Saúl entrecerró los ojos, advirtiendo:

—Más te vale que así sea. Más te vale no quedar mal con Romina, porque si no, te lo juro, yo sí te voy a buscar.

Nelson lo miró unos segundos, luego apartó la vista y regresó a la habitación de Romina.

...

Romina estaba tan nerviosa que ya casi hacía un hoyo en la puerta de tanto mirar. Cuando vio que Nelson regresaba ileso, por fin pudo respirar tranquila.

—Nelson, ¿qué te dijo Saúl?

Nelson se sentó en la orilla de la cama y con voz calmada respondió:

—Nada importante, solo hablamos de trabajo.

Romina lo miró con recelo.

—¿Desde cuándo necesitas salir para hablar de trabajo? Antes nunca te importaba platicar de eso frente a mí.

Nelson soltó una pequeña risa.

—¿Te volviste tan lista?

Romina lo observó con atención, buscando alguna señal.

—¿Saúl te pegó o qué?

—No, para nada —contestó Nelson.

Romina lo miró unos segundos más, luego desvió la mirada, resignada.

—Bueno, si no quieres decirme, pues ni modo.

Sonrió levemente y se apoyó en el hombro de Nelson.

—Ya vámonos a casa esta noche, ¿sí? Mañana son las semifinales, y ni idea de cuándo regresarán los policías.

Nelson la tranquilizó.

—Ya falta poco, no te preocupes.

Pero Romina no podía evitar sentir un nudo en el estómago.

No sabía si las cámaras de seguridad habrían grabado bien el momento en que hizo caer a Gisela. Se mordía los labios en silencio, recordando cómo, por miedo a quedar expuesta, en todo momento fingió que había sido jalada y cayó por accidente.

Ahora temía que la policía descubriera su truco. Pensó que, en vez de esperar a que los agentes lo notaran, quizá sería mejor terminar el asunto por su cuenta. Así, nadie descubriría la verdad, y Gisela seguiría cargando con la culpa de haberla arrastrado.

Capítulo 234 1

Capítulo 234 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza