[Sobre lo que ha pasado en Internet, no tengo derecho ni cara para señalar a nadie. Estoy dispuesta a aceptar las críticas y observaciones de todos los usuarios, no tengo ni la mínima queja. Pero todo esto fue decisión mía, nadie más a mi alrededor participó en nada, ni mi escuela, ni los maestros, ni los compañeros. Todos ellos son inocentes. La escuela y los profesores siempre se han dedicado a educar con responsabilidad. Fui yo quien cometió el error y terminé afectándolos a todos. Siento que no tengo palabras para enfrentar a la escuela y me resulta imposible aceptar que una institución tan buena y sus docentes reciban críticas que no merecen por mi culpa.
Le pido a todos los usuarios, por favor, que dejen de fijarse en la gente que me rodea y pónganse toda la atención en mí, no dañen a los inocentes como yo lo hice. Asumo toda la culpa. ¡Muchas gracias!]
Al leer este comunicado, una chispa de burla asomó en la mirada de Gisela.
Todo el texto no hacía más que poner a Romina en un pedestal, mientras la hundía a ella misma.
Eso de “mi propia estupidez”, “la señorita Romina tenía buenas intenciones, no es plagio”, “el carácter noble de Romina”, y “yo fui la tonta, la celosa, la impulsiva”...
El colmo.
Gisela casi podía ver el futuro: si ella de verdad publicaba ese comunicado, ya nunca más podría vivir como una persona normal bajo el sol. A partir de ese momento, solo podría arrastrarse por la vida, como si hubiera caído en una alcantarilla.
Y también podía imaginarse a Romina, leyendo esa declaración en la que la llenaban de halagos. Seguro se sentiría tan feliz que hasta se le olvidaría su supuesta “depresión”.
La escuela en verdad se había esmerado con esto.
Gisela guardó silencio tanto tiempo que los otros en la oficina empezaron a perder la paciencia.
—¿Qué pasa, Gisela? ¿Acaso te quedaste muda? —soltó el director de disciplina con fastidio.
En ese momento, la maestra Arce se adelantó y le tomó la muñeca con fuerza.
—¡Gisela, no lo hagas! Ese comunicado solo te va a arruinar la vida.
Gisela esbozó una sonrisa ligera, sin responder ni oponerse.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza