Entrar Via

Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 643

Los ojos de Alejandra se pusieron rojos de la impotencia.

—¿Entonces se supone que debo quedarme de brazos cruzados viendo cómo ella se lleva el premio?

—La abuela ya está grande, su salud no anda bien. Después de tanto ajetreo por culpa de Romina, terminó peor. Aunque no tuviera cáncer de huesos avanzado, el doctor igual recomendó que se quedara internada, que necesitaba tiempo para recuperarse —la voz de Alejandra temblaba.

Una lágrima rodó por su mejilla.

—Yo me asocié con Romina porque ella me daba dinero y me ayudaba a conseguirle médicos a mi abuela. Yo le daba mis piezas de piano. Era un trato justo. Incluso aceptaba que esas canciones se quedaran bajo su nombre toda la vida, eso no me importaba. Podría seguir componiendo para ella siempre.

Tragó saliva, apretó el puño.

—Pero lo que no puedo es ver cómo Romina juega así con la salud de mi abuela. ¡Eso sí que no lo aguanto!

Se limpió la cara con la manga, los ojos encendidos de rabia y dolor.

—No pienso dejar esto así. Aunque sea difícil, yo voy a hablar.

Gisela se acercó y la tomó del brazo.

—Tranquila.

—¿Cómo quieres que esté tranquila? —gimió Alejandra, casi gritando.

Gisela bajó la voz, calculando cada palabra.

—Entonces necesitamos empezar con la abuela.

Alejandra, con la respiración entrecortada, frunció el ceño.

—¿A qué te refieres?

—Si Romina se atrevió a manipular el expediente médico de tu abuela o a someterla a tratamientos indebidos, tiene que enfrentarse a las consecuencias legales. Nadie puede irse tan campante después de eso.

Alejandra mordió el labio.

—¿Entonces qué hacemos?

Pero antes de que Gisela pudiera contestar, una voz interrumpió desde un lado.

—Señorita Gisela.

Al escuchar, Alejandra se giró de espaldas rápidamente, tratando de ocultar sus lágrimas.

Gisela se interpuso, cubriéndola con su cuerpo.

—Señor Esteban, ¿todavía sigue aquí?

Esteban se acercó, llevando de la mano a Manuela. Su mirada mostraba algo de remordimiento.

—Perdón. Fui a buscar a ese grupo, pero resulta que ni siquiera revisaron las pruebas que les entregué. Salieron directo a anunciar el resultado, y cuando les reclamé ni caso me hicieron... No supe qué más hacer.

Gisela bajó la mirada y contestó con un tono sereno.

—No te preocupes, sé que no fue tu culpa.

Esteban suspiró, arrepentido.

—Antes te juzgué mal. Pero lo que te prometí, lo voy a cumplir. Tu empresa puede contactarme cuando quiera para discutir lo de la licencia del parque de juegos.

Por fin, Gisela esbozó algo parecido a una sonrisa.

—Perfecto, así lo haremos.

Esteban, ahora más seguro, añadió:

Capítulo 643 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza