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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 707

—No.

Pedro no cedió ante las lágrimas de Romina. Su voz sonó serena, sin rastro de titubeo.

—No pienso repetirlo, Romina. Te toca decidir.

Romina soltó su mano y retrocedió tambaleándose.

Se notaba que estaba hecha un lío, y su cara se había puesto más pálida que una hoja de papel.

Pedro esperó en silencio. Finalmente, Romina se atrevió a hablar.

—…¿Solo un mes?

—Solo te pido un mes.

—¿Después de ese mes, no volverás a buscarme?

—No te buscaré.

Romina exhaló, como si al fin pudiera respirar.

—En este mes, no puedes armar escándalo ni frente a la familia Tovar ni frente a Nelson.

Hasta Pedro, con toda su desfachatez, sabía que meterse como la “otra” era de lo más vergonzoso.

—Por supuesto.

—…Está bien, acepto. Ayúdame.

Pedro dejó escapar una sonrisa, de esas que revelan más de lo que dicen.

—Hecho.

...

En estos días, Gisela había estado trabajando en la oficina de Códice Avanzado. De la policía no había llegado ninguna noticia, pero ella no estaba inquieta; sabía que las cosas importantes tomaban su tiempo y prefería esperar.

—¡Ay, Dios mío, no me vayas a matar de cansancio!

Delia entró cargando un montón de papeles, empujó la puerta con el pie y se dejó caer casi doblada del cansancio.

A Gisela se le escapó una carcajada.

—Acabas de salir del hospital y ya te vienes a meter al trabajo… de verdad te mereces el premio a la mejor empleada.

Delia lanzó los papeles sobre el escritorio de Gisela.

—Oye, pues si de verdad me lo das, sí lo acepto.

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