Entrar Via

Destinos Entrelazados: Mi Bebé es hijo del CEO romance Capítulo 12

Percibiendo la tontería que había cometido, Rafaela se agachó rápidamente para recoger los papeles y el bolso, corriendo enseguida hacia el baño, dejando a Ethan confundido y sin entender nada. En el baño, comenzó a vomitar descontroladamente.

—¿Por qué esto solo pasa cuando estoy cerca de él? —se preguntaba, mirando su reflejo en el espejo, intentando encontrar una excusa convincente para dar al regresar a la mesa.

Mientras caminaba de vuelta hacia donde Ethan la esperaba, su mente giraba en torno a un único pensamiento: ¿habrá visto él el contenido de los papeles cuando cayeron? ¿O preguntaría de qué se trataba? Cuando se acercó a la mesa, él ya la miraba con un gesto confuso, aguardando respuestas.

—Perdón por salir así, no me he estado sintiendo muy bien últimamente —dijo, sentándose nuevamente.

—¿Qué tienes? Esos papeles que cayeron al suelo… ¿Qué significan? —preguntó él, serio, fijando los ojos en ella.

—¿Qué quieres decir con eso? —cuestionó nerviosa. —Esos son asuntos personales.

—¿Era un ultrasonido? Rafaela, ¿acaso estás embarazada? —Sus ojos estaban atentos, esperando una explicación convincente.

—¿Embarazada? —repitió ella, riendo nerviosa. —No, no es eso lo que estás pensando.

—¿Y qué es entonces? —continuó él, con el semblante serio.

—Aquello realmente era un ultrasonido, pero no me lo hice porque estoy embarazada. Me lo hice porque sospechaba que podría tener cálculos renales —se apresuró a explicar, sabiendo que esa excusa podría funcionar.

—¿Cálculos renales? —preguntó, curioso.

—Sí —continuó. —Estaba sintiendo algunos dolores en el abdomen y decidí hacerme ese examen para verificar.

—¿Y estás bien?

—Sí, no te preocupes. El médico dijo que solo necesito tomar mucha agua, no hay de qué preocuparse. Por favor, no me apartes de mi cargo por eso.

—No estaba pensando en hacer eso, pero estaba preocupado —respondió él, volviendo a comer.

—Qué bueno —dijo ella, aliviada, sintiendo que su excusa había funcionado.

Después del almuerzo, a pesar de insistir en dividir la cuenta con su jefe, él no aceptó. Los dos salieron del restaurante y entraron en el coche, donde Ethan insistió en llevarla a casa.

—Quiero preguntarte una cosa más sobre lo de ayer —inició Ethan la conversación cuando llegaron frente al edificio donde Rafaela vivía.

—¿Qué más quieres saber?

—¿Te molestaste conmigo? —preguntó él.

Ella no podía negar que lo que ocurrió la noche anterior fue culpa de él. Si la hubiera tratado con profesionalismo y le hubiera dado un aventón cuando pidió, no habría pasado por aquella vergüenza ni corrido el riesgo de que algo peor sucediera.

—Me molesté un poco, pero como ya te dije más temprano, solo quiero olvidar lo que pasó —respondió con sinceridad.

—Sé que cometí un error al dejarte allí, aún más porque estabas trabajando.

El tono de preocupación de Ethan provocó en Rafaela la idea de que quizá él no fuera tan malo. La información que circulaba sobre él podría ser solo chismes malintencionados de personas envidiosas.

—Olvida eso, no es necesario pensar en ello.

—Espero que no te lo tomes de manera personal ni pienses en culpar a la empresa por lo ocurrido.

—Nunca tuve esa idea, ni pensé en hacer eso.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Destinos Entrelazados: Mi Bebé es hijo del CEO