También era consciente de que tenía sentimientos por él, pues jamás habría llegado a ese punto de ir en contra de su propia dignidad, relacionándose con un hombre que ya estaba comprometido. Era hora de cortar ese mal de raíz y usaría todos los medios que tuviera en mente, solo para dejar bien claro que no quería más nada con él.
—A diferencia de ti, yo quiero una relación seria, con alguien que me ame y me demuestre todos los días que me quiere a su lado. Quiero a alguien que crea en el amor, que no tenga miedo de demostrar sus sentimientos, que quiera formar una familia en el futuro. —En ese momento, ya estaba con los ojos llenos de lágrimas. Era más que hora de decir lo que estaba guardado en su garganta. —Quiero a alguien que diga que un hijo es una bendición y no una carga de vida. Que esa persona sepa que, aunque sea difícil criar a un niño, nunca piense que eso fue un error.
—Deja de ser una soñadora, la realidad no es un mar de rosas.
—¡Sé que no lo es! —lo interrumpió. —Pero prefiero elegir un futuro con alguien que desee lo mismo que yo. Si fueras inteligente, deberías quedarte con Eva, porque aunque tenga defectos, sigue dispuesta a aceptar esa parte de ti que no cree en el amor.
—No seas hipócrita, Rafaela, ni siquiera tú crees en tus palabras. ¿De verdad quieres que me quede con Eva? ¿Vas a soportarme viéndome casarme con ella? ¿Vas a poder seguir trabajando conmigo, sabiendo que te atraigo?
—Eres muy seguro de ti mismo, ¿verdad, Ethan Smith? Crees que siempre estás en control de la situación.
—No creo, sé que lo estoy —anunció.
—Está bien —decidió seguir siendo sincera, asumiría sus sentimientos, pero acabaría con ese juego de seducción, porque sabía que nada iba a avanzar con él. —Cuando te veo, mis piernas tiemblan y me falta el aire. Cuando te acercas a mí, dejo de pensar y mi única voluntad es lanzarme a tus brazos, aunque sé que eres un hombre comprometido. Soy consciente de todos mis sentimientos por ti, pero también sé que es incorrecto alimentar eso, porque aunque seas un hombre soltero, jamás podrás darme lo que necesito y deseo en una relación.
—Deja de pensar en el futuro y disfruta el ahora —intentó besarla, pero fue impedido, pues ella lo apartó con las manos.
—No soy una mujer de momentos, quiero pensar en el futuro y en mi vida amorosa. —respondió. —Pensando en eso, tomé una decisión.

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