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Destinos Entrelazados: Mi Bebé es hijo del CEO romance Capítulo 76

¿Hijo?

¿Será que había escuchado eso correctamente?

Tal vez fuera el viento, o el ruido de los coches, o incluso su propia mente, que pensaba en el bebé que estaba gestando en su vientre, lo que la hizo oír aquello de manera equivocada.

—¿H-hijo? ¿Tienes un hijo? —preguntó tartamudeando.

—Tenía… —respondió triste.

—¿Cómo así? ¿Qué pasó? ¿Dónde está?

No se dio cuenta de cuántas preguntas había hecho seguidas.

—No llegó a nacer —respondió con el tono de voz triste.

—¿C-cómo así? —se extrañó por aquella respuesta.

—¿Sabes qué? Hace mucho frío. Será mejor que salgamos de aquí o nos congelaremos.

Ethan se fue de allí, cruzando la calzada, yendo hacia donde su coche estaba estacionado.

Aún impactada por lo que acababa de escuchar, lo siguió y, al llegar al coche, encontró a Ethan sentado en el asiento del conductor.

—Deja que conduzca por ti. —pidió ella.

—No hace falta, ya me estoy sintiendo mucho mejor —respondió.

—¿Estás seguro?

—Entra ya, te dejaré en tu casa.

Su actitud seria y dura había regresado, y no parecía que fuera a hablar más sobre aquel tema.

Ambos siguieron en silencio hasta llegar al edificio donde vivía Rafa.

—¿Quieres entrar? —Cuando se dio cuenta, ya había hecho esa pregunta. —Ya son casi las ocho de la mañana, tal vez quieras tomar café.

—Acepto —respondió.

Al entrar en su apartamento, le pidió que se sintiera a gusto en la sala y fue directo a la cocina para preparar algo para que comieran. Como Kate no aparecería por allí tan temprano, no habría ningún problema.

Mientras esperaba a que unas tostadas se hicieran, decidió preparar también una tortilla y jugo de naranja.

—Tu casa es acogedora.

Ethan entró en la cocina diciendo eso, lo que la asustó un poco.

—Gracias, toda la decoración la hizo Kate.

—¿No es extraño compartir un apartamento con otra persona?

—Para mí no lo es. Kate es como una hermana; me siento muy cómoda con ella aquí en casa.

—¿De quién fue la idea de vivir juntas? —preguntó él.

—De ella —respondió. —Nos enteramos de que la inmobiliaria estaba vendiendo este depa, y ella descubrió que los empleados tendrían un porcentaje de descuento, así que corrió a contarme la idea. Como ya vivíamos de alquiler y yo pensaba quedarme aquí por mucho tiempo, no lo pensé dos veces. Junté todos mis ahorros de años con los de ella y dimos la entrada.

—¿Y si alguna de ustedes se casa, cómo será?

Ese tema nunca había sido tratado entre ellas, ya que ninguna tenía ese pensamiento cuando se mudaron.

—Bueno, nunca pensamos en eso.

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