Luego de colgar el teléfono, Ariana se quedó mirando la pantalla en silencio.
Cloé, sin poder evitarlo, le arrebató el celular de las manos.
—¿No que no podías hablar?
Camilo, al ver que Cloé le quitaba el teléfono, la rodeó con sus brazos desde atrás mientras ella escribía un mensaje a Ariana.
[Ellos no lo hacen por no querer ayudarte. Su intención es que aprendas a valerte por ti misma, que crezcas. Si siempre dependes de ellos, nunca podrás mantenerte firme al mando de la familia Córdoba.]
Camilo le besó el cuello con una sonrisa y comentó:
—Eres toda una consejera, Cloé.
Cloé le dio un empujón suave con el hombro.
Camilo, con la barbilla apoyada en su hombro, se movió al ritmo de sus gestos.
Se rio y añadió:
—El liderazgo de la familia Córdoba no es como el pequeño medio de comunicación que ella maneja. No hay que ser tan suave. Debería entender lo que significa ser "rudo".
Cloé tenía una duda:
—¿Óscar, aunque se recupere, no piensa retomar el control de la familia Córdoba?
Camilo respondió:
—La condición de Óscar no mejora mientras Selena no lo ame.
—Pues es su problema —replicó Cloé sin pizca de compasión.
Camilo asintió.
—Él lo sabe, por eso cedió el control. Sabe que en cualquier momento puede perder la cordura y no puede manejar los asuntos de la familia Córdoba.
Cloé sintió una mezcla de pena y resignación.
Antes de que pudiera seguir pensando en ello, Camilo la levantó en brazos y la lanzó sobre la cama en el dormitorio.
—...
...
Leticia estuvo dos días en el Hospital Central.
Julio la visitó en la habitación.
Fue a realizarle un chequeo, aunque también tenía un motivo adicional.
Ander ni siquiera lo miró.
Julio los acompañó hasta el estacionamiento subterráneo.
Cuando Ander ayudó a Leticia a subir al carro y estaba a punto de entrar él también, Julio lo detuvo.
La frialdad de Julio provenía de haber visto tantas vidas y muertes; a pesar de su exterior gélido, su labor de salvar vidas le había dejado un resquicio de calidez.
Pero la frialdad de Ander era diferente.
Desde pequeño fue educado en un ambiente de élite, no solo aprendía conocimientos, sino que también soportaba entrenamientos rigurosos.

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