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Diario de una Esposa Traicionada romance Capítulo 1231

—Óscar, ¿por qué hiciste todo esto por mí?

Óscar se detuvo un momento, sorprendido por la pregunta directa de Selena. Sus ojos, generalmente tan implacables, se suavizaron un poco mientras buscaba las palabras adecuadas.

—A veces, uno no se da cuenta de lo que realmente importa hasta que está a punto de perderlo —respondió finalmente, su tono más reflexivo de lo habitual.

Selena lo miró fijamente, y por un momento, el silencio entre ellos fue más elocuente que cualquier palabra. La brisa del mar revolvía suavemente su cabello, y el sonido del agua contra el casco del barco era el único ruido que interrumpía la quietud.

—¿Y qué pasa si ya es demasiado tarde? —preguntó Selena, con la mirada fija en el horizonte.

Óscar negó con la cabeza, su expresión volviéndose seria.

—Nunca es demasiado tarde mientras sigas intentándolo.

Selena suspiró y volvió a centrar su atención en el agua, donde pequeñas ondas brillaban bajo el sol. Óscar, decidido a aliviar el ambiente, sonrió ligeramente y dijo:

—Vamos, intenta pescar algo. Dicen que la paciencia es la clave, y hoy es un buen día para probarlo.

Selena tomó la caña de pescar con un suspiro y, aunque no dijo nada, su gesto fue suficiente para que Óscar supiera que estaba dispuesta a intentarlo.

—Gracias por hoy —dijo ella, con un tono suave que Óscar no había escuchado antes.

Óscar asintió, satisfecho de haber logrado al menos un pequeño avance.

—No hay de qué. Y recuerda, siempre estaré aquí para ti —respondió con sinceridad.

Esa noche, mientras Selena se preparaba para dormir, pensó en todo lo que había sucedido. Aunque aún había muchas cosas que no entendía, algo dentro de ella empezaba a cambiar. Tal vez, pensó, el perdón no era un destino, sino un viaje que acababa de comenzar.

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