—Óscar, ya no quiero saber más —susurró Selena, aferrándose a él con fuerza.
Óscar se detuvo un momento, sintiendo el calor de Selena en su espalda, y dejó de lado lo que estaba haciendo. Giró para mirarla a los ojos, con una mezcla de sorpresa y ternura.
—Selena, no tienes que preocuparte por nada de eso. Lo que pasó, ya quedó atrás —le dijo, acariciándole suavemente el cabello.
Ella asintió, pero sus ojos revelaban una mezcla de emociones. Había un alivio palpable en el aire, pero también una sombra de incertidumbre que no podía ignorar del todo.
—Lo sé, pero a veces es difícil no pensar en ello. En todo lo que vivimos y lo que nos llevó hasta aquí —respondió Selena, con una vulnerabilidad que pocas veces mostraba.
Óscar sonrió, tratando de transmitirle calma. —Lo importante es que estamos juntos ahora. Podemos dejar el pasado donde pertenece y seguir adelante, ¿sí?
Selena lo miró fijamente, buscando la seguridad en sus palabras y en su mirada. Finalmente, soltó un suspiro y asintió de nuevo, más convencida esta vez.
—Sí, tienes razón. A veces solo necesito que me lo recuerdes —dijo, soltando una pequeña risa que iluminó su rostro.
Óscar la abrazó con fuerza, sintiendo el peso de la tensión disiparse un poco. —Siempre estaré aquí para recordártelo —prometió.

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