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Divorcio Postparto con Mi Cruel Marido Millonario romance Capítulo 288

¡La Estrella Azul Profundo costaba diez veces más que la Estrella del Océano!

Camila también había visto cuando Fernando viajó al extranjero para adquirir ese diamante azul en la subasta. Pensó que lo usaría para proponerle matrimonio por segunda vez. ¡Jamás imaginó que se lo entregaría a Isabel!

Isabel no era más que una bastarda, ¿con qué derecho llevaba una joya tan invaluable?

Y luego estaba lo de "La Única"... ¿No se suponía que ella era la única mujer en su vida? ¿Por qué llamar así a un auto para Isabel? Aunque los medios dijeran que era un modelo económico, Camila no era ciega. La calidad de esos interiores y el nivel de detalle jamás podrían pertenecer a un auto de ese precio. ¿A qué estaba jugando Fernando?

Para colmo, había permitido que la prensa difundiera todo el asunto. ¿Acaso ya no le importaban en absoluto sus sentimientos?

Camila no pudo soportarlo más y, consumida por la rabia, marcó el número de Fernando. En ese momento, él e Isabel ya estaban dormidos. La compra del auto durante la tarde había encendido una chispa romántica muy intensa y, para evitar interrupciones en la cama, Fernando había puesto su teléfono en modo silencio. Camila llamó decenas de veces sin obtener respuesta.

No fue sino hasta la mañana siguiente, cuando Fernando despertó y revisó la pantalla, que vio las innumerables llamadas perdidas de Camila.

Isabel, encantada con su auto nuevo, decidió ir al trabajo manejando ella misma, sin pedirle a Fernando que la llevara. Aprovechando el tiempo, Fernando se desvió al hospital antes de ir a la oficina.

Al verlo entrar por la puerta, a Camila se le llenaron los ojos de lágrimas, que empezaron a brotar como cascadas.

—Fernando... ¿Ya no me quieres?

Aunque no había ido a visitarla en días, Fernando se había mantenido al tanto de su estado de salud. Los médicos le habían confirmado que no presentaba signos de rechazo y que el alta era inminente. Había llegado el momento de ser honesto con ella.

Se acercó, tomó un pañuelo de papel y se lo ofreció.

—No llores.

Camila rechazó el pañuelo y lo miró con desesperación.

Capítulo 288 1

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