Después de descubrir lo que significaba ser padre, se le borró de la cabeza la idea de tener hijos con cualquier otra mujer.
Y si alguna vez quería otro hijo, tendría que ser con Isabel.
Por lo tanto, en el fondo, no podía aceptar el supuesto embarazo de Camila.
Antes, él juraba que la idea de tener un hijo con Camila lo volvería loco de felicidad. Pero ahora que ella se lo había confirmado, no sentía ni una gota de alegría.
En cambio, cuando se enteró de que Isabel estaba encinta, no pudo evitar la emoción.
—¡Benjamín, te estoy preguntando por la maldita operación! Si me hiciste la vasectomía, ¡¿por qué está embarazada?!
—Pudo ser que, como recién te habías operado, todavía te quedaran "reservas" en los conductos y en ese inter te acostaste con ella.
—¡Imposible!
Él se encargó de dejar todo vacío.
Cuando fue a Cancún con Isabel, no salieron de la cama en cuatro días.
Se vació por completo.
Y todo se lo dejó a Isabel.
Isabel no quedó embarazada, ¿cómo diablos lo iba a estar Camila?
Benjamín lo miró con sarcasmo. —¿Y quién sabe?
A Fernando no le gustaba ventilar su vida íntima, pero no le quedó otra que escupirlo: —Después de recuperarme, me acosté infinidad de veces con Isabel antes del supuesto incidente con Camila. Y te repito: de esa vez no recuerdo nada.
Benjamín entornó los ojos. —Si es así, y dejaste los conductos limpios, el bebé que espera Camila es de otro cabrón.
—¿Estás seguro?
—Después de una vasectomía, fuera de lo que ya estaba alojado en los conductos, es imposible que sigas produciendo para fecundar. Así que las posibilidades son nulas.
El ceño de Fernando seguía muy fruncido.
—Pero ella está muy segura. Hasta me dijo que nos hiciéramos una prueba de ADN.
Benjamín también lo encontró muy extraño.
—¿De verdad te dijo eso?

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