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Divorcio Postparto con Mi Cruel Marido Millonario romance Capítulo 627

—Así es. Usted nunca ha estado con otra mujer, así que si el niño no es de la señorita Camila, lo más lógico es que sea de la señora Isabel. Si ella tuvo trillizos, no sería tan descabellado pensar que en realidad fueron cuatrillizos.

Al escuchar que alguien más compartía su misma teoría, Fernando se sintió aún más seguro de sus sospechas.

—Gracias por tu esfuerzo. Dile al investigador privado que se apresure a encontrar a la verdadera hija de Camila.

—Entendido.

Giselle, sabiendo cuándo retirarse, salió de la oficina tras entregar su reporte.

Fernando tomó su teléfono y llamó a Doña Sofía Montero.

Por su parte, la anciana ya había averiguado en el hospital que el supuesto "segundo bebé" de Isabel que había fallecido en realidad había desaparecido, y estaba a punto de contárselo a su nieto.

En cuanto contestó, y antes de que Fernando pudiera decir una palabra, Doña Sofía le soltó toda la información que había descubierto.

Esto no hizo más que confirmar las sospechas de Fernando: el niño tenía que ser de Isabel.

Por primera vez en mucho tiempo, vio un rayo de esperanza para reconciliarse con ella.

—Abuela, todo indica que Felipe es mi hijo con Isabel. Cuando Camila se fue al extranjero estando embarazada, se llevó a un bebé con ella.

Doña Sofía frunció el ceño profundamente.

Jamás imaginó que Camila fuera capaz de cometer semejante monstruosidad.

—¡Fernando Montero, eres un reverendo imbécil! ¿Ni siquiera sabes cuántos hijos tienes?

—Ese día yo no estaba allí...

—¡Y todavía tienes el descaro de excusarte! —lo interrumpió la anciana, furiosa—. ¡Mírate nada más! Te desviviste por esa mujer, ¡y mira cómo te pagó!

El que no escucha consejos, sufre las consecuencias.

Doña Sofía le había advertido infinidad de veces que cortara de raíz su relación con Camila, pero él nunca hizo caso.

Fernando apretó los labios; su corazón dolía mil veces más que el de su abuela.

Jamás, ni en sus peores pesadillas, creyó que Camila le haría algo así.

—Lo sé.

—¿Qué vas a saber tú? ¡Eres un tonto cegado! —Doña Sofía estaba al borde del colapso, pero continuó—: Si desde un principio hubieras tratado bien a Isabel, nada de esta pesadilla estaría pasando. Con las cosas en este punto, me aterra pensar si ella siquiera querrá mirarte a la cara otra vez.

—Hablaremos de eso cuando regrese. Por ahora, intenta contactar a Isabel y busca la forma de hacer una prueba de ADN entre ella y Felipe.

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