Aunque intentara arrastrarse de nuevo hacia Isabel, sabía que ella jamás lo aceptaría.
Finalmente, Sara le confesó la verdad a Leonardo.
Él frunció el ceño.
—¡Cruzaste la línea legal sabiendo perfectamente lo que hacías!
—¿Y tú qué? ¿Acaso no hiciste lo mismo? —soltó ella con una sonrisa gélida—. Qué fácil es dar sermones morales, pero cuando la soga te aprieta el cuello, a ver quién mantiene la calma. Fui la heredera de los Solís toda mi vida, y de un día para otro, resulta que no lo soy. ¿De verdad crees que iba a cruzarme de brazos y aceptarlo?
No podía aceptarlo.
Y por eso había avanzado por un camino sin retorno, hundiéndose cada vez más.
Leonardo comprendía ese sentimiento.
Él también había dudado, pero al final sucumbió a sus propios demonios.
—Iremos a ver a Camila para averiguar exactamente qué pruebas le entregó a la policía. Por cierto, ¿tú manipulaste los frenos de Isabel?
—No.
—Recuerdo el peritaje; la falla en los frenos fue provocada. Si no fuiste tú, tuvo que ser Camila.
—Pero no tenemos pruebas, solo son suposiciones nuestras.
A Sara también le frustraba la situación.
En esa alianza, había dejado cabos sueltos que Camila aprovechó, mientras que ignoraba casi por completo lo que Camila había hecho a sus espaldas, aparte de orquestar la escena con Fernando para lastimar a Isabel.
Ese único error de cálculo podía costarle la vida.
—Lo primero es averiguar qué está pasando realmente.
—De acuerdo.
Sara contactó a Camila.
Después de entregarle las pruebas a Fernando, Camila sabía que era cuestión de tiempo para que Sara la buscara.
Aunque no esperaba que fuera tan rápido.
Camila le dio el número de su habitación en el hotel.
En el trayecto, Sara mencionó algo que le inquietaba.
—Leonardo, fue justo después de ver a Camila y a Fernando juntos que Isabel decidió pedirle el divorcio. Ahora que salió a la luz el origen de Felipito, Fernando debe estar seguro de que no tiene ningún vínculo con Camila. Seguramente ya aclararon las cosas y, si él insiste lo suficiente, apuesto a que volverán a casarse.
Las manos de Leonardo se tensaron sobre el volante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Divorcio Postparto con Mi Cruel Marido Millonario