Ava
Mis neuronas estaban totalmente fritas.
Llevaba aquí sentada desde que Calvin se fue hace una hora. Le pregunté si Noah podía pasar la noche en su casa hoy y accedió.
Todavía estaba intentando asimilar todo lo que había aprendido hoy. Era demasiada información de golpe. No sabía cómo manejarla.
Mi teléfono sonó. Por un segundo pensé en ignorarlo, pero decidí no hacerlo. Podría ser una emergencia.
Deslicé la pantalla sin mirar. Me acerqué el aparato a la oreja, pero no dije nada. Mi mente estaba completamente en blanco, así que esperé a que hablara quien estaba al otro lado.
“Ava”. Ella soltó un suspiro. “Gracias a Dios. ¿Te encuentras bien? Travis me contó lo que pasó hoy”.
Inmediatamente reconocí su voz. Letty.
“No estoy segura, sinceramente”, respondí en un susurro.
Todavía no entendía como Emma podía ser tan cruel con Calvin y Gunner. Sé que ella siempre quiso tener a los bebés de Rowan, pero rechazar a su propia sangre porque él no tenía el ADN de Rowan era francamente malicioso.
“Travis me dijo que fuiste tú quien descubrió la verdad y expuso la mentira de Emma”.
Sabiendo cómo se sentía el rechazo de un padre, entendí completamente el dolor de Gunner. Tomé su dolor como propio porque me recordaba mucho a mí misma.
Él no eligió a Emma para ser su madre, pero ella le hizo daño como si no fuera nada. Eso me molestó y me rompió el corazón al mismo tiempo.
“Cuéntamelo todo”, insistió ella y yo procedí a contárselo todo, desde cómo empezó todo hasta cómo llegamos hasta aquí.
Cuando terminé, volví a llorar. No quería proyectar mi dolor, pero era realmente difícil.
“No sabía adónde iba hasta que llegué a la casa de Kate”, le dije. Había dejado de llamarla madre hace unos meses. “Me sentía tan enojada por él y por mí. Quería hacer algo por él. Algo que nadie hizo por mí cuando era pequeña y me trataban con cruel desdén. Quería dar la cara por él y llamarle la atención a Emma por su comportamiento”.
Era algo por lo que había rezado cuando era pequeña. Otros padres se daban cuenta de cómo me trataban Kate y James, pero no decían nada. Diablos, incluso los padres de Rowan se quedaron en silencio y siguieron el ejemplo de sus amigos. Nadie me defendió o hizo lo que era correcto. Así que decidí hacerlo por Gunner.
“Te entiendo, cariño. Ningún niño debería sufrir por cómo te trataron Kate y James o cómo Emma trató a Gunner. Hiciste bien en exponer lo perra que es”.
Me sentí tan aliviada. Había una parte de mí que sentía que tal vez no debería haberlo hecho. Como que podría haberlo manejado mejor, pero estaba tan enojada que ni siquiera podía pensar con claridad. No pude evitarlo. Todo lo que pensaba mientras conducía era: ‘De tal madre, tal hija’.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El arrepentimiento del ex-esposo