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El camino de venganza de la heredera rota romance Capítulo 199

La voz de Lucas se quebró cuando le gritó a Lauren:

—No, eso no es cierto, estás mintiendo… ¡En aquel entonces solo eras una estudiante de secundaria! ¿Cómo pudiste enviarme mil trescientos al mes? ¿Piensas que no sé quién me financió? ¡Fue Willow! Solo alguien como ella, una heredera rica, podría permitirse esa cantidad de dinero. ¡No eras nada en la Familia Bennett! Nunca te dieron un centavo. Entonces, ¿cómo pudiste haberme ayudado?

Entonces, él siempre lo supo, siempre supo lo mal que la trataban los Bennett. Sin embargo, cuando ella acudió a él, agotada y abatida por su crueldad, él había desestimado su dolor con un indiferente:

«Eres demasiado sensible».

Él sabía que nunca le habían dado dinero. Sin embargo, a pesar de recibir diez de los grandes al mes, ni una sola vez había guardado un poco para ayudarla.

«¿Cómo pude estar tan ciega? ¿Cómo pude darle todo por lo que trabajé tan duro?».

Un profundo y hueco dolor se instaló en el pecho de Lauren. Exhaló lento, su voz estaba desprovista de calidez.

—Nunca participaste en ninguna competición. Por supuesto, no sabes lo que es ganar el primer lugar en una competición de física, eso conlleva a un generoso premio. Ahora me arrepiento de haberte dado todas mis ganancias. Si lo hubiera guardado para mí, imagínate lo cómoda que hubiera sido mi vida. Aunque, claro, nadie conoce mejor que tú el lujo de tener dinero, niño rico Lucas Reed.

Sus palabras fueron suaves, pero cada sílaba atravesó el orgullo de Lucas como una cuchilla afilada, dejándolo humillado.

—No… No me lo creo… Estás mintiendo…

Ahora se aferraba a un clavo ardiendo, tratando de convencerse de que no era real. Lauren no tenía intención de perder otro momento con esta persona irracional. Ella se encogió de hombros.

—Sí, te estoy mintiendo. Lo que tú digas.

Una visión ridícula y lamentable. La arrogancia, la importancia personal, todo lo que había hecho a Willow, se había despojado sin dejar rastro. Ahora, ella no era nada. Un pavo real despojado de sus plumas, mostrando vulnerabilidad y desesperación, ya no era ni un poco deslumbrante, solo patética.

Cuando sus ojos se posaron en Lucas, sus ojos se iluminaron con una chispa de esperanza, anhelando que este abogado consumado viniera a rescatarla. Quizás él podría ayudarla, quizás podría sacarla de esta pesadilla. Pero entonces, lo miró más de cerca, y la esperanza se desvaneció.

Su ropa estaba arrugada y era barata, su rostro demacrado y cansado. Estaba en una silla de ruedas, no parecía mejor que un mendigo. La realidad se estrelló contra ella como un tren de mercancías. Lucas ya no era el abogado exitoso e influyente con el que una vez había jugado.

Se tragó su decepción, pero él seguía siendo la primera persona que la visitaba. Aunque no parecía estar bien él mismo, tal vez, solo tal vez, él pudiera hacer algo. Willow se obligó a parecer lo más lastimera posible y habló con voz temblorosa.

—Lucas… Ayúdame.

En una ocasión, ella era tan elegante y pura como un narciso, irradiaba una delicada sensación de vulnerabilidad cuando intentaba parecer la víctima.

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