Con esa simple frase, Bianca logró que las miradas de Agustín, Jimena y Maximiliano se clavaran en Kiara.
Kiara todavía tenía la baguette en la mano, y comparada con la imagen de víctima indefensa de Bianca, la verdad es que sí parecía amenazante.
Si Agustín hubiera visto esto en un día normal, tal vez no habría sospechado de Kiara de inmediato.
A fin de cuentas, llevaban cuatro años de casados y confiaba en su calidad moral.
Pero hoy las cosas eran diferentes.
El arreglo de Bianca esa noche era un contraste directo con el de Kiara.
Era sabido que las mujeres tendían a ser celosas.
Y más cuando sentían pasos en la azotea.
Aunque Kiara aún no sabía la verdadera naturaleza de su relación con Bianca, no era ningún secreto que él siempre había consentido muchísimo a su hermana adoptiva.
Ahora que Bianca se había mudado cerca con Rosario, era inevitable que hubiera roces y celos entre ellas.
Aun sin ser rivales amorosas, a nadie le gustaba que la hicieran menos.
Por eso, Kiara definitivamente tenía motivos para empujar a Bianca esa noche por puro coraje.
Agustín fijó su mirada en Kiara.
La poca lástima que había sentido al enterarse de cómo Jimena la había tratado en la junta, fue aplastada por una inmensa decepción.
—Kiara...
Él iba a pedirle que le explicara lo que había pasado, pero apenas abrió la boca, Jimena lo interrumpió.
—¡Qué descaro tienes! ¿Sabes siquiera a quién acabas de empujar?
Mientras Jimena le gritaba a Kiara, Maximiliano le estaba pidiendo mil disculpas a la señora.
A Kiara se le hacía conocida la cara de esa mujer.
—Ella es la directora de Meridiano Health, una mujer de negocios muy importante.
Al escuchar el nombre de la empresa, Kiara entendió de golpe por qué Jimena y Maximiliano le estaban rindiendo tanta pleitesía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Contraataque de la Exesposa Multimillonaria