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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1015

Sé que la Alianza de Guerreros ha ocultado las noticias de que fui yo quien mató a Zacarías y a Stefano, pero, ¿por qué harían eso? Mmmm, ¡Ah, ya sé! Deben temer el exponer sus propios secretos, si las cosas se salen de control.

Con eso en mente, un destello asesino apareció en los ojos de Jaime, mientras murmuraba para sí.

—¿Así que están tratando de ocultar todo con sutileza? Bueno, ¡no permitiré que lo hagan a su manera!

Teodoro, quien llegó tan rápido como pudo, estaba feliz al ver que Jaime había recuperado la conciencia.

—¡Estoy tan feliz de ver que ha despertado, Señor Casas! Le he enviado al Señor Salazar un reporte, con respecto a la práctica de la Cultivación Demoniaca de Humberto ¡También mencioné en mi reporte que él no es el único en la Alianza de Guerreros que realiza esa práctica!

—¿Qué dijo el Señor Salazar? —preguntó Jaime.

El semblante en el rostro de Teodoro se tornó sombrío al instante.

—Él… Bueno, parece no creer en mis palabras.

—Supongo que es razonable. Si fuera él, tampoco habría creído con facilidad en sus palabras. Después de todo, la Alianza de Guerreros está muy enraizada en Ciudad de Jade, y alberga al ochenta por ciento de los miembros de su mundo de las artes marciales. El Señor Salazar no va a creer en sus afirmaciones, a menos que le presente evidencia sólida para respaldarlas —le explicó Jaime.

—Entonces, ¿qué debemos hacer? No podemos permitir que la Alianza de Guerreros actúe como les plazca, ¿cierto? —exclamó frustrado Teodoro.

—Para hacer que cometan un error, primero tendremos que hacer que pierdan la paciencia.

La voz de Jaime se apagó, mientras miraba a la distancia.

—¿Qué está planeando hacer, Señor Casas? No solo ha aniquilado a la Secta de la Tormenta y a la Familia Salgado, ¡también se hizo enemigo de la Alianza de Guerreros! ¡Debe dejar Ciudad de Jade tan pronto como sea posible y ocultarse hasta que recupere su fuerza! Después de eso, siempre podrá regresar —le aconsejó Teodoro preocupado.

—¡El General Jiménez tiene razón, Señor Casas! Debe dejar Ciudad de Jade mientras pueda. Después de lo que sucedió, ¡hay incontables tipos por ahí que quieren matarlo! —agregó Leviatán.

Jaime les mostró una leve sonrisa, mientras contestaba:

Al ver que él no quería hablar de esto, Teodoro solo asintió y se fue para encargarse de sus deberes. Entonces, Jaime dirigió su mirada hacia Leviatán y le llamó por su nombre:

—Leviatán.

Estando acostumbrado a que Jaime le llamara «Señor Zamudio», Leviatán se sorprendió al escucharlo. Entonces, con rapidez corrió hacia Jaime y bajó la cabeza en señal de respeto, mientras decía:

—Sí, ¿Señor Casas?

—Te dejo a cargo de la gente que queda aquí, en el Estado de las Sombras. Que Josefina e Isabel te ayuden a convencer a los hombres de la Secta de la Tormenta y la Familia Salgado a que se unan a nosotros.

»Quiero que toda Ciudad de Jade sepa que el Estado de las Sombras es una de mis fuerzas y que me haré de un nombre por mí mismo, en su mundo de las artes marciales.

Los ojos de Jaime emanaban un aura gélida, mientras se preparaba para desatar el caos en Ciudad de Jade.

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