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El despertar del Dragón romance Capítulo 1071

Sin la protección de su energía espiritual, Jaime luchó por defenderse del ataque de Edgar.

Después de todo, Edgar era casi tan fuerte como un Gran Maestro de las Artes Marciales de alto nivel.

La sangre salía de la boca de Jaime. Su pecho ensangrentado se agitaba con el esfuerzo.

Cuando miró hacia abajo, se quedó atónito al ver cinco poros ensangrentados sobre su pecho.

Jaime devolvió rápido su atención a Edgar, que parecía estar más engreído que nunca. Las púas negras de los dedos de Edgar brillaron amenazantes bajo el sol.

Edgar se burló:

—Tus esfuerzos son inútiles, Jaime. Solo necesito un objeto mágico para convertirte en polvo, y los Duval tenemos muchos más de estos objetos bajo la manga.

Luego, agitó la Campana de Bronce que tenía en la mano y sonrió.

—Además, fuiste envenenado por mi Polvo Disipador de Energía. Podría aplastarte con un solo dedo ahora mismo.

Jaime se quedó mirando la cara de suficiencia de Edgar y canalizó la energía espiritual de su cuerpo hacia las heridas para curarlas. Apenas le molestó el Polvo Disipador de Energía de Edgar, pues su cuerpo ya era inmune a numerosos venenos.

Sus heridas desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. El Poder de los Dragones de su cuerpo no se vio afectado en absoluto por el Polvo Disipador de Energía de Edgar.

Jaime advirtió:

—Estás demasiado confiado.

De repente, Jaime desprendió un aura aterradora de su cuerpo, que envolvió a Edgar.

El pobre hombre balbuceó:

—¿Por qué no se disipa tu poder?

—No debiste apostar por tácticas tan turbias para derrotarme. Lástima que tu apuesta no haya dado resultado. —Luego de eso, Jaime levantó su Espada Matadragones y la clavó en su oponente.

Edgar se apresuró a hacer sonar su Campana de Bronce como respuesta.

Un pálido resplandor dorado envolvió el cuerpo de Jaime, protegiéndolo de las temibles ondas de energía de la campana.

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