Entonces, se volvió a escuchar un ensordecedor estallido, proveniente de un devastador golpe.
¡Bam!
El sonido de aquel estallido resonó con tal magnitud que pudo escucharse en toda Ciudad Zen; en ese momento, el cielo se oscureció por completo, como si la energía de ambos guerreros hubiera hecho desaparecer el sol. Al mismo tiempo, los escombros de la mansión y el resto de las viviendas se redujeron a polvo; de hecho, tan solo la Torre Pentacarna permanecía intacta. Mientras los guerreros continuaban su danza mortal durante la acalorada batalla, un silencio sepulcral inundó la atmósfera del lugar; de pronto, ambos guerreros lanzaron un golpe al unísono que los hizo volar por los aires, hasta caer al suelo con un golpe seco.
Tras lograr recuperar la compostura, el pecho de Calixto comenzó a brillar con una luz cegadora; casi de inmediato, el semblante de Jaime se endureció por completo al notar que el aura de su oponente alcanzaba niveles extraordinarios. Entonces, mientras sentía el corazón acelerársele, no pudo evitar meditar, solemne:
«Recuerdo que la única ocasión en que sentí una energía de esta magnitud fue cuando me enfrenté con Humberto, así que, al absorber la energía de sus ancestros, Calixto debió aprender a dominar las habilidades de un Gran Maestro de las Artes Marciales de Máximo Nivel».
Ante esa idea y a pesar de la delicada situación en la que se encontraba, Jaime logró juntar todas sus fuerzas para hacer aparecer la Espada Matadragones en una de sus manos; antes de que Calixto pudiera reaccionar, el joven dio una fuerte estocada, por lo que, al impactar en su brazo, dejó escapar un grito lleno de dolor, mientras Jaime lograba liberarse de su letal prisión. De inmediato, tras lograr tranquilizarse un poco, varios rayos de luz resplandecientes arremetieron en su contra, por lo que el joven tuvo que apresurarse a bloquear cada uno de ellos con la Espada Matadragones; no obstante, pronto descubriría que todos sus esfuerzos serían en vano, pues no tardó en sentir una enorme presión que lo arrojó con fuerza al suelo. Mientras yacía sin poder moverse, comenzó a sentir el corazón acelerársele al percatarse de que ningún movimiento lograría detener el violento ataque de su enemigo; sin embargo, pronto logró tranquilizarse, pues recordó que el Puño de Luz Sagrado se conformaba de varios pasos que representaban, a su vez, una técnica individual. En ese momento, escuchó la voz del anciano al anunciar:
—Todos los seres vivos, cuya vida termina al perecer, albergan una fuente ilimitada de energía que proviene del corazón.

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