La visión de los huesos dispersos hizo que los miembros de la tripulación se desplomaran en el suelo con debilidad. Los piratas no tuvieron más remedio que arrastrarlos hacia delante.
Unos diez minutos después, Jaime vio unas casas construidas con piedras en una zona algo llana.
El pirata con una calavera roja bordada en su traje se dirigió hacia la casa más grande.
Jaime y el resto estaban encerrados de nuevo.
Un hombre con el cabello extendido sobre los hombros estaba en la casa en la que entró el pirata.
Por el estado de su cabello, parecía que no se había peinado en años. Todo su ser apestaba a sangre. Se trataba del líder de los piratas de Isla Calavera, Bastián.
Bastián frunció las cejas cuando vio al pirata entrar en su casa.
—Toque Sangriento, ¿por qué has vuelto tan rápido? ¿Qué has conseguido hoy? —preguntó Bastián con frialdad.
—Jefe, hemos atacado un crucero, pero no hay muchos pasajeros. Sólo hemos conseguido secuestrar a quince personas —informó con cuidado Toque Sangriento.
—¿Qué? ¿Quince personas? —La furia de Bastián se disparó—: ¿Qué puedo hacer con quince personas? Estoy en un momento crucial, ¡necesito cincuenta personas!
—Cálmese, jefe. Dirigiré a los hombres para que busquen a más —se apresuró a responder Toque Sangriento mientras todo su ser se estremecía de miedo.
—Olvídalo. Yo mismo buscaré en el océano dos días después —espetó Bastián con un gesto despectivo.
—¿Hay algún artista marcial entre los quince rehenes?
Toque Sangriento sacudió la cabeza.
—No. Todos son gente corriente.
El ceño de Bastián se frunció mientras se sumía en sus pensamientos. Un rato después preguntó:
—¿A qué compañía pertenece el crucero? Contacta con ellos y diles que pidan un rescate por los rehenes. Podemos secuestrar a los que vengan a salvarlos.
—¡Entendido! —Toque Sangriento asintió y se fue a cumplir su orden.
Bastián estaba muy frustrado.
«¡Necesito la energía vital de cincuenta hombres más para convertirme en Gran Maestro de Artes Marciales! Mi poder mejorará de forma considerable para entonces».
Resultó que Bastián y los piratas eran Cultivadores Demoniacos. Fueron perseguidos y no tuvieron más remedio que huir a esta isla desierta.

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