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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1175

Jesús había ganado fama hace mucho tiempo y siempre había sido reconocido como el artista marcial con más talento entre la generación más joven.

Como tal, siempre había inspirado respeto y tenía innumerables seguidores.

Por otro lado, el nombre de Jaime había surgido de manera reciente.

Un internauta escribió:

«Tengo muchas ganas de ver un combate entre Jesús y Jaime. Así podríamos saber quién es mejor».

Cuando apareció ese comentario, todo el foro se exaltó de nuevo.

Un internauta anónimo respondió:

—¡Sí, sí! Que compitan entre ellos para que sepamos quién es más formidable.

Otra persona escribió:

«Jesús lleva años y ya fue Semimarqués de las Artes Marciales hace un año. ¿Por qué tiene que competir con Jaime?».

Otro internauta respondió: «Pues yo creo que Jaime es muy fuerte. Si Jesús no se atreve con el reto, será porque tiene miedo de perder con Jaime y perder su puesto en la tabla de clasificación».

Con todos esos comentarios inundando el foro, dos personas que no se habrían cruzado en circunstancias normales se convirtieron de repente en enemigos.

La expresión de Jesús se ensombreció al ver el aluvión de comentarios en el foro.

Durante el último año, el hombre se había dedicado a entrenar en solitario y acababa de ascender al nivel de marqués de las artes marciales desde el de semimarqués.

De hecho, Jesús había querido competir contra alguien para poner a prueba sus capacidades mejoradas. Al mismo tiempo, quería que todo el mundo supiera que seguía siendo tan fuerte como antes, aunque no hubiera estado activo durante el último año.

Parecía que Jaime era el mejor candidato para ello.

Por lo tanto, Jesús anunció:

«Invitaré a Jaime a competir contra mí el día de Año Nuevo, pero que se atreva o no a aceptar el reto no depende de mí».

Jesús apagó el ordenador tras publicar ese comentario.

La noticia del reto de Jesús a Jaime viajó con rapidez.

Sin embargo, Jaime era un completo desconocedor del asunto.

No esperaba ganarse un enemigo más de repente sin motivo alguno.

En ese momento, Jaime se encontraba de regreso a Ciudad de Jade.

—Sé que Saulo me ignora a propósito. Pero para conseguir nuestro objetivo, tenemos que ser pacientes y no actuar de forma imprudente. Esperemos aquí —dijo Cornelio antes de dar otro sorbo a su café.

Para entonces ya se había bebido unas cuantas tazas de café.

Mientras tanto, en la habitación detrás del salón, Saulo observaba a Cornelio en silencio a través de un hueco en la puerta.

La familia Noguera y la familia Ramos no tenían ningún trato entre sí. Además, por aquel entonces, en Ciudad Zen, Cornelio también había ofendido a Saulo.

Por ello, Saulo había decidido ejercer cierto dominio sobre Cornelio desde que estaban en Ciudad de Jade.

Al principio, Saulo esperaba que Cornelio se marchara por orgullo. Por ello, se sorprendió al ver que el hombre seguía sentado allí después de una hora de espera.

—Señor Noguera, ¿voy a ahuyentarlos? —le preguntó con suavidad el mayordomo de la familia Noguera.

Saulo hizo un gesto despectivo con la mano y respondió:

—No hace falta. Me reuniré con Cornelio ya que está mostrando tanta sinceridad.

Cuando Saulo terminó de hablar, se levantó y se arregló la ropa antes de salir.

—Señor Cornelio, no sabía que estaba usted aquí. Disculpe mi falta de hospitalidad... —dijo Saulo sonriendo mientras entraba en el salón.

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