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El despertar del Dragón romance Capítulo 1246

Mientras tanto, Moly seguía gritando a la entrada de la cueva. Se sintió un poco abatida cuando no hubo respuesta después de gritar varias veces.

Cuando estaba a punto de salir, vio una bola de llamas azules en la cueva. Pronto apareció una sombra oscura.

Moly se llevó el susto de su vida al pensar que había visto un fantasma.

—¡Ayuda! ¡Un fantasma! —gritó asustada y cerró los ojos con fuerza.

En ese momento, Jaime ya había llegado frente a Moly. Riéndose, le preguntó:

—¿A quién llamas fantasma?

Al oír la voz de Jaime, abrió pronto los ojos.

«¡Es de verdad Jaime!».

—¡Lo sabía! Nunca dejaste el Palacio Carmesí —aclamó.

Estaba tan emocionada de verlo que casi saltó en el aire.

—¿Qué pasa, Moly? —preguntó Jaime, extrañado de encontrar a Moly buscándolo allí.

—Jaime, el Palacio Carmesí está en problemas. ¿Puedes ayudarnos? Cecilia me dijo que no te molestara, pero... —Moly se mordió el labio y le miró suplicante.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Jaime con asombro.

Justo cuando Moly iba a explicarlo, Jaime la agarró de repente del brazo y le impidió hablar. Frunció el ceño y miró a su alrededor con expresión severa.

Los ruidos de la pelea habían llegado hasta el recinto.

—Vamos —Jaime tiró de Moly y corrió hacia la entrada del Palacio Carmesí.

—¡Cecilia! —Moly gritó cuando vio a Cecilia y Porfirio enredados en una pelea.

En ese momento, la ropa de Cecilia estaba empapada de sudor. Estaba jadeando y se estaba quedando sin energía.

Sin embargo, el lujurioso Porfirio parecía no tener prisa, como si estuviera jugando con Cecilia.

Cuando Cecilia escuchó que Moly gritaba su nombre, se volvió a toda prisa y le gritó a ésta:

—¡Moly, corre! No te quedes aquí.

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