Doroteo lanzó una mirada de desconcierto a Jaime y le preguntó:
—Señor Casas, ¿para qué le sirve?
—Me gustaría utilizarlo para ayudarme a abrirme paso en mi práctica de cultivo —respondió Jaime con sinceridad.
Jaime quería aprovechar a Rufo para poder avanzar y alcanzar el rango de Marqués de las Artes Marciales. Después de todo, Rufo era un marqués de las artes marciales. Si Jaime pudiera absorber de alguna manera su poder, era posible que por fin lograra su avance. Doroteo no entendió del todo la intención de Jaime. Sin embargo, asintió.
Rufo miró fijamente a Jaime y le preguntó:
—Jaime, ¿qué intentas hacerme?
El miedo se reflejaba en su rostro.
—¿No es obvio que me gustaría absorber tu poder?
Jaime presionó la cabeza de Rufo justo después. El cuerpo de Rufo se agitó poco a poco mientras se contorsionaba. Su poder y habilidad se transfirieron al cuerpo de Jaime.
Rufo luchó por liberarse, pero fue en vano.
El desconcierto llenó los ojos de Doroteo mientras miraba a Jaime. Estaba asombrado de que Jaime en verdad conociera el Cultivo Demoníaco.
«Oh, ¡es realmente un marqués de las artes marciales!».
La absorción del poder de Rufo duró cerca de una hora antes de que el hombre se agotara. Al final, Rufo se había convertido en un cadáver arrugado. Jaime cruzó las piernas mientras empezaba a aprehender los poderes de Rufo. Estaba totalmente concentrado mientras utilizaba la Técnica de Enfoque. Después de tres horas enteras, Jaime abrió poco a poco los ojos. Jaime podía sentir el elixir dorado en su cuerpo. Sin embargo, no había ninguna señal de avance.
—¿No ha pasado nada a pesar de que he absorbido el poder de un marqués de las artes marciales? —Jaime frunció las cejas mientras murmuraba para sí mismo.
Se dio cuenta de que era bastante difícil tener un avance en la etapa de Alma Naciente.
—Señor Casas, ¿practica usted el Cultivo Demoníaco? —Doroteo tartamudeó.

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