El cerebro de Jaime ni siquiera había registrado la repentina aparición de Demetrio, y éste ya había golpeado con su palma el pecho de Jaime.
La fuerza desbordante lanzó el cuerpo de Jaime por los aires y desprendió una gran superficie de su escama del pecho.
—¡Jaime!
—¡Señor Casas!
Moly y Cecilia jadearon con ansiedad al ver que Demetrio descargaba un sólido golpe sobre Jaime.
La espalda de Jaime se estrelló contra el suelo con fuerza.
—No vengan aquí. —Detuvo a las mujeres.
Había una cavidad alrededor del pecho de Jaime, clara señal de unas cuantas costillas rotas. La sangre salpicaba de su boca mientras la energía dentro de su cuerpo se volvía errática. El daño causado por el ataque de Demetrio había superado las expectativas de Jaime. Habría sufrido daños más graves de no ser por el Cuerpo de Golem y su resistente cuerpo.
Jaime se limpió la sangre que manchaba la comisura de sus labios mientras se levantaba poco a poco.
Demetrio miró a Jaime con una ceja levantada.
—Pudiste aguantar mi ataque. Parece que tu cuerpo es bastante resistente —dijo en tono de sorpresa.
Demetrio no se había convertido en un marqués de las artes marciales recientemente. Lo fue durante siete largos años. Por eso ninguna de las familias y sectas se atrevía a ofender a la familia Noguera, aunque ésta no formara parte de la Alianza de Guerreros.
Demetrio podía ser considerado un maestro de las Artes Marciales. Ya era muy conocido en Ciudad de Jade. Sin embargo, se sorprendió al ver que Jaime podía resistir su ataque.
—Eres demasiado débil.
Jaime miró con frialdad a Demetrio.
«No me rendiré, aunque sea mucho más fuerte que yo».
El rostro de Demetrio parecía frío. No creía que Jaime fuera tan terco como para no admitir la derrota y seguir desafiándolo incluso a esas alturas.
—¡Muere, mocoso obstinado!
La sorpresa cruzó los ojos de Demetrio mientras miraba a Jaime con incredulidad.
—Como se esperaba del increíble Poder de los Dragones.
La codicia nubló la mirada de Demetrio. Jaime bajó la mirada hacia su miembro retorcido y lo devolvió a su sitio con un empujón.
«Apenas pude resistir el ataque de Demetrio con todo el Poder de los Dragones. Ahora sé que el Poder de los Dragones no puede sostenerme el resto del combate».
—Entrégame la esencia dragoniana que llevas dentro, mocoso, y te dejaré morir rápidamente. ¿Qué te parece?
Demetrio se había interesado por la esencia dragoniana dentro de Jaime.
—Alguien como tú no merece la esencia dragoniana. Eres un ladrón como tu hijo. Toda la familia Noguera son unos delincuentes de poca monta —Jaime maldijo a Demetrio.
—¡Estás pidiendo la muerte, bast*rdo!
La ira dentro de Demetrio aumentó al escuchar el insulto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)