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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1309

—Jaime, no te dejes llevar. Estás en la residencia de los Ramos y no tienes derecho a negociar conmigo —replicó Enzo con maldad.

Ante la negativa de Enzo a entregar a Saulo, Jaime, con sus ojos rebosantes de intenciones asesinas, desapareció en un instante y reapareció justo delante de Saulo.

Presintiendo el peligro inminente, Enzo retrocedió rápido. Sin embargo, antes de que pudiera alejarse, la patada de Jaime se abalanzó sobre él.

La tremenda potencia de la patada hizo que el sonido de los huesos destrozados resonara en el patio mientras el cuerpo de Enzo salía volando.

Cuando sus hombres le ayudaron a levantarse, Enzo se dio cuenta de que su pecho se había convertido en un cráter.

La sola visión le bastó para darse cuenta de lo que había sucedido.

Mirando a Jaime con frenetismo, Enzo nunca había imaginado que sería derrotado por Jaime de un solo golpe.

En cuanto al resto de la familia Ramos, también estaban igual de sorprendidos por la derrota de su líder. Después de todo, conocían la fuerza de Enzo y el hecho de que era uno de los mejores luchadores de Villa Monarca.

—Déjenme preguntarles de nuevo, ¿dónde está Saulo?

Mirando directo a Enzo, la voz de Jaime sonó como si hubiera reverberado desde el mismísimo infierno.

—No lo sé. —Enzo gruñó con los dientes apretados.

Con un movimiento de su mano, una espada apareció de repente en ella.

La espada mágica, que brillaba como una roca de obsidiana, emitía continuamente un aura intimidante y gélida.

—¿Crees que eres el único que tiene una espada mágica? —Jaime se mofó antes de alargar la mano para que la Espada del Asesino de Dragones apareciera en su poder.

Mientras un infierno furioso parpadeaba desde la espada, el intenso calor inundó toda la zona.

Así, las espadas de fuego y hielo se enfrentaron entre sí.

Mirando la Espada del Asesino de Dragones que sostenía Jaime, Enzo se burló:

—Tengo conmigo una espada mágica que obtuve de Terra y que es capaz de cortar el metal como si fuera mantequilla. ¿De verdad vas a enfrentarte a mí con esa mi*rda de juguete que tienes?

Enzo levantó consternado su espada para bloquearla, pero, por desgracia, el impacto explosivo lo hizo retroceder.

En el momento en que su cuerpo se estrelló contra el suelo, la espada mágica que llevaba en la mano se resquebrajó antes de romperse en pedazos.

Volviendo a ponerse en pie, Enzo lanzó una mirada de enojo a Jaime.

—¿Dónde está Saulo? —preguntó Jaime, devolviendo la mirada a Enzo.

Enzo no contestó, pero un resplandor apareció de sus pies mientras empezaba a recitar un hechizo. Pronto, la luz salió disparada hacia el cielo y encapsuló a Enzo en su interior.

En ese momento, Enzo ascendió con lentitud en el aire dentro del pilar de luz que se formó, al igual que un inmortal que se eleva a los cielos.

—Jaime, puede que poseas el Cuerpo de Golem y estés rebosante de energía, pero no olvides que más allá de las técnicas de artes marciales, aún existe el poder de la magia.

Nada más terminar Enzo, unos rayos de luz salieron disparados de su cuerpo.

Un poder aterrador se abalanzó sobre Jaime en todas las direcciones, casi tragándolo entero.

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