Cuando Saulo escuchó las palabras de Sion, su expresión se tornó aún más sombría.
—¡Mi*rda! ¡Esto es malo! —maldijo con una expresión sombría en el rostro.
—¿Qué pasa, Saulo? —preguntó Sion con total desconcierto.
—Sospecho que Jaime sigue vivo y que las masacres de anoche fueron obra suya —dijo Saulo con gravedad.
En cuanto Sion escuchó eso, su expresión cambió de golpe. Al segundo siguiente, sacudió la cabeza y exclamó:
—¡Es imposible! ¿Cómo es posible que esté vivo? Incluso si está vivo, es imposible que aniquile trece sectas en una noche con sus capacidades. No seas tan alarmista.
No creía que Jaime estuviera vivo, ni podía aceptar esa posibilidad. Para él, éste había muerto hacía tiempo y no era posible que estuviera en la tierra de los vivos.
Justo en ese momento llegaron Rigoberto y Edgar, que habían recibido noticias del baño de sangre.
Ellos tampoco daban crédito cuando escucharon la sospecha de Saulo de que Jaime seguía vivo y era el hombre que había aniquilado a las sectas.
—Si esa conjetura suya saliera a la luz, señor Noguera, tal vez se convertiría en el hazmerreír de todos. Aunque Jaime siga vivo, no tiene un poder tan inmenso —se burló Rigoberto.
—¡Exactamente! Ni siquiera yo puedo lograrlo ahora con mis capacidades. Aunque siga vivo, es imposible que lo consiga —secundó Edgar.
—Puede que tú no seas capaz de hacerlo, pero eso no se aplica necesariamente a él. Del mismo modo, tus capacidades se han multiplicado hoy en día. Pero eso no significa que las suyas se hayan estancado. Tal vez sus capacidades se hayan disparado aún más rápido que las tuyas. —Saulo lanzó al hombre una mirada despectiva.
«No sospecho de Jaime sin motivo. Varias cosas indican que tal vez siga vivo. Como no está muerto, es muy posible que haya hecho algo como masacrar a trece sectas. Siempre ha sido despiadado con sus enemigos, sin perdonar ni una sola alma. Para colmo, ahora odia a la Alianza de Guerreros hasta los huesos. Todas esas sectas se han unido a la Alianza Guerrera, así que son sus enemigos».
—Debe tener cuidado, Señor Duval. El perpetrador podría ir a por la familia Duval a continuación —instó Sion a Rigoberto.
—No se preocupe, presidente Zapata. Si se atreve a venir, ¡seguro que lo capturaré! —proclamó Edgar con confianza antes de que Rigoberto pudiera decir nada.
«Muy pronto volveré a potenciar mis capacidades. Cuando tenga en mis manos la armadura de René y absorba su poder, ¡podré situarme en lo más alto de todo el mundo de las artes marciales de Ciudad de Jade!».
Después de que Rigoberto y Edgar se marcharan, Sion envió a algunos hombres a investigar el asunto e identificar al autor de inmediato. Él mismo tampoco se quedó de brazos cruzados, pues necesitaba tranquilizar a las sectas de la Alianza de Guerreros.
Muchas sectas estaban aterrorizadas y temblaban de miedo en ese momento, pues no sabían cuándo aparecería el culpable. Si eso ocurría, correrían el riesgo de ser exterminadas.
Algunas sectas empezaron a optar por retirarse de la Alianza de Guerreros. A fin de cuentas, el hecho de que el perpetrador tuviera como objetivo a la Alianza de Guerreros no podía mantenerse en secreto en absoluto. En poco tiempo, se corrió la voz sobre las palabras grabadas en los cuerpos momificados. Algunas sectas decidieron abandonar la Alianza para mantenerse a salvo.

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