Los demás se estremecieron al ver lo ocurrido.
Sion se incorporó al instante e inclinó la cabeza. No se atrevió a pronunciar otra palabra delante de Armando.
—A Todos les daré diez bofetadas como castigo. Si se atreven a ir de nuevo contra las autoridades, no tendré piedad.
Al oír esto, los miembros de las familias prestigiosas se asustaron mucho.
Sin dudarlo más, todos empezaron a abofetearse tan fuerte como pudieron.
En cuanto a Sion, su cuerpo temblaba como una hoja.
Durante ese periodo de tiempo, las autoridades, incluyendo a Armando, no hicieron nada sin importar lo que la Alianza de Guerreros había hecho.
De ahí que Sion tuviera la ilusión de que Armando desconfiaba del poder de la Alianza de Guerreros.
Fue ahora cuando Sion se dio cuenta de que no eran nadie para Armando.
Una vez que terminaron de abofetearse, Armando dijo con frialdad:
—Piérdete. En cuanto a Jaime, cada uno puede ocuparse de él por su cuenta…
Sion asintió de inmediato antes de marcharse con todos los demás.
Cuando Sion y los demás se marcharon, Javier miró a Armando perplejo.
—Señor Salazar, ¿no está poniendo a Jaime en peligro al dejarles vía libre? Esos tipos de la Alianza de Guerreros seguro que encuentran la forma de deshacerse de Jaime.
Armando sonrió.
—Jaime es más poderoso de lo que imaginaba. Parece que se hace más fuerte cuando se enfrenta a más presión. Por eso necesito presionarlo.
Aunque Javier no entendía lo que Armando quería decir, no se sentía con derecho a cuestionarlo.
Una vez fuera del Ministerio de Justicia, Sion se dio unas palmaditas en el pecho y recuperó el aliento.
—¡Es una suposición! —Saulo sonrió y continuó—: Si el señor Salazar quisiera involucrarse, no habría permitido que el mundo de las artes marciales de Ciudad de Jade se convirtiera en un completo caos. Creo que el señor Salazar está esperando a que el desorden en el mundo de las artes marciales en Ciudad de Jade alcance su punto álgido antes de reconstruir un nuevo orden.
—¡Qué mierd*! Si lo sabías, ¿por qué me dejaste ir a buscar al señor Salazar? ¿Lo hiciste a propósito? ¡Su bofetada casi me mata! —Sion rugió petulante a Saulo al escuchar aquello.
En realidad, no se atrevía a hacerle nada a Saulo porque éste era más poderoso que él en la Alianza de Guerreros.
Cuando Saulo vio el enfado de Sion, sonrió.
—Prepárate para matar a Jaime. Si fallas esta vez, Tacio no te dejará escapar.
Al oír hablar de Tacio, Sion se estremeció y su expresión se volvió sombría. Salió con rapidez del edificio de la Alianza de Guerreros y se dirigió a la arena de artes marciales para hacer los preparativos necesarios. Todo tenía que ser perfecto.
Cuando Sion se fue, Saulo se mofó:
—¡Qué idiota! ¿Cómo ha llegado a presidente alguien como él?
Con eso, volvió a su cultivo.

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