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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1550

A pesar de que la cantidad de energía espiritual y tiempo requeridos por lo general aumentaban con el nivel de cultivo de una persona, Jaime estaba haciendo un progreso ridículamente grande con su entrenamiento de cultivo.

Sin que Jaime y Colín lo supieran, la gente ya había puesto sus ojos en el patio donde entrenaban.

Después de todo, era difícil no darse cuenta de la cantidad de energía espiritual que rodeaba el patio como una densa niebla.

Dos hombres uniformados que blandían sables vigilaban de cerca aquel patio.

—Ya han pasado diez días, y esa niebla de energía espiritual aún no se ha disipado. Esto debe ser obra de una Red de Recogida de Energía Espiritual. Démonos prisa e informemos al Rey Durero —susurró uno de ellos.

El otro asintió y se preparó para salir.

Justo cuando los dos se dieron la vuelta, vieron a un hombre enmascarado de pie detrás de ellos.

El enmascarado los atacó sin previo aviso, arañándoles la garganta con los dedos y aplastándoles las tráqueas en un instante.

Los dos hombres murieron antes de que pudieran reaccionar.

El enmascarado miró al patio, que seguía cubierto por una niebla de energía espiritual, y dijo:

—¿Acaso este tipo ve este lugar como una especie de utopía pacífica? Qué descuidado es…

Luego desapareció donde estaba y reapareció dentro del patio un segundo después.

Como Jaime estaba pasando por la etapa más crítica de su cultivo en ese momento, estaba por completo concentrado en ello, lo que le hacía ajeno a los cambios en su entorno.

El enmascarado hizo una mueca al ver a Jaime.

—¿Ni siquiera ha colocado una matriz arcana defensiva? Está siendo demasiado descuidado... —murmuró el enmascarado mientras se arrancaba la máscara negra de la cabeza, mostrando un rostro cubierto de marcas de viruela.

Aquel hombre no era otro que el mismísimo Forero.

Forero esbozó una sonrisa cuando vio el tenue resplandor dorado en el cuerpo de Jaime.

Como Jaime acababa de despertar de su entrenamiento, no supo que Forero estaba allí hasta que escuchó su voz.

La mirada de Jaime se volvió algo sombría en cuanto vio a Forero.

—¿Qué hace usted aquí, señor Forero? —preguntó sorprendido.

—Llevo aquí unos meses. Tal vez te habrían asesinado mientras cultivabas si no fuera porque yo te vigilaba. No puedo creer que empezaras a cultivar sin poner una red arcana defensiva. ¡Hacer eso equivale a pintarte un blanco en la espalda! —lo sermoneó Forero.

Jaime se sintió un poco incómodo al escuchar aquello. En verdad había sido descuidado, pues creía que los cultivadores de energía espiritual de aquí no eran ajenos a ese tipo de entrenamiento.

Además, creía que estaba a salvo porque nadie en la isla sabía quién era.

—¿Quién intentaría venir por mí, señor Forero? Creo que aquí nadie me conoce de nada —preguntó Jaime confundido.

«No lo entiendo. ¿Por qué querría matarme alguien de aquí? ¿Es solo porque este patio es más rico en energía espiritual?».

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