Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1570

Frunció el ceño mientras olfateaba la píldora con todas sus fuerzas.

El corazón de Timeo dio un vuelco al ver las acciones de Jaime.

Temía que Jaime lo matara en un arrebato de ira en cuanto éste se diera cuenta de que había gato encerrado con las pastillas.

Mientras Timeo observaba inquieto a Jaime, éste dudó un momento antes de meterse la píldora en la boca.

Timeo soltó un largo suspiro de alivio al ver que Jaime se la había comido.

—Son en verdad buenas. Me siento renovado después de comerme todas estas pastillas.

Forero ya se había terminado las pastillas que tenía delante e incluso había eructado. Sin embargo, cuando estaba a punto de levantarse, sintió como si sus piernas se hubieran vuelto gelatinosas, lo que le hizo sentarse de nuevo.

Conmocionado, se apresuró a intentar canalizar su aura, pero en ese momento, descubrió que su campo de elixir estaba vacío y carente de energía.

—¡Mi*rda! —Forero maldijo en voz alta.

En ese momento, Colín, que también se sentía sin energía, se desplomó sobre la silla.

Jaime no se inmutó ante la reacción de Forero y Colín. Él también se quedó inerte en la silla y no hizo ni un solo movimiento.

Al ver aquello, Timeo soltó una carcajada.

—¡Jajaja! Con esos sesos que tienes, ¿cómo te atreves a venir a hacer el revoltoso a Isla Encanta? Mataste a mi hermano y destruiste la estatua. ¡Ni se te ocurra salir vivo de este lugar! Lévenselos.

Timeo hizo un gesto con la mano y los guardias se apresuraron a levantar a Jaime y a los demás.

—Timeo, despreciable bastardo. ¿Cómo te atreves a envenenarnos? —le reclamó Forero a Timeo.

—Noé, no debería haberte tratado como a mi amigo. Eres demasiado malvado —Colín se volvió para mirar a Noé y regañó a este último.

Aunque hubo un ligero cambio en la expresión de Noé, se quedó clavado en el sitio y no dijo nada. Por su parte, Jaime guardó silencio y miró con calma a Noé.

Cuando sus miradas se cruzaron, Noé desvió la suya. Pronto, Timeo llevó a Jaime y a los demás al terreno prohibido.

«¿Por qué hay alguien más detrás de él? ¡Incluso utilizó un tono sumiso para dirigirse a él!».

Jaime no pudo evitar sonreír al ver semejante escena.

Estaban a punto de conocer al cerebro.

—Hazlos pasar —Una voz grave llegó desde el interior de la residencia.

Cuando Jaime y los demás entraron, todos, excepto Timeo, quedaron sorprendidos.

Vieron a una persona con cuerpo de hombre y cabeza de tigre sentada en el asiento principal. Su aspecto era aterrador.

—¿Una bestia demoníaca? —soltó Forero.

«La persona que tenemos delante tiene cabeza de tigre y cuerpo de hombre. ¿No es una bestia demoníaca?».

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)