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El despertar del Dragón romance Capítulo 1634

—Jaime, este tomo nos lo pasaron nuestros mayores. Contiene información sobre antiguas ruinas pertenecientes a sectas perdidas. Puedes elegir cualquiera de ellas —dijo Saulo.

—¿Y si me llevo este tomo?

Jaime sonrió con frialdad.

—No puedes hacer eso. Es un recurso valioso para la Alianza de Guerreros. Hemos tenido éxito todos estos años gracias a la riqueza de conocimientos que contiene el texto. Aparte de los altos mandos, nadie más tiene acceso a su contenido. El hecho de que estemos dispuestos a permitirte echar un vistazo y escoger una antigua ruina es una señal de buena fe —resopló Saulo, con expresión fría.

Jaime no respondió. En lugar de eso, se limitó a hojear el viejo tomo.

Las páginas estaban llenas de los nombres de muchas ruinas antiguas, así como de descripciones detalladas de las propias sectas perdidas.

Con cada vuelta de página, Jaime sentía que descubría un continente completamente nuevo. Nunca pensó que la Alianza de Guerreros pudiera poseer semejante tesoro de información.

Saulo se dio cuenta de que Jaime se tomaba su tiempo para hojear las páginas. Con una ceja arqueada, Saulo dijo:

—Déjame darte un consejo. Cuanto más te adentres en el tomo, más valiosos serán los recursos encontrados en las antiguas ruinas. Naturalmente, también hará que tu expedición sea más peligrosa. Supongo que depende de si tienes o no las agallas para correr el riesgo.

Dicho esto, Saulo miró con atención a Jaime, esperando a ver qué iba a responder éste.

Al escuchar aquello, Jaime pasó de inmediato las páginas hasta llegar a la lista de ruinas antiguas que había al final del libro.

Al darse cuenta de lo que Jaime había hecho, Saulo no pudo evitar sonreír satisfecho.

Antes había dicho esas cosas para provocar a Jaime a propósito.

Después de todo, ¿y si Jaime elegía una ruina antigua bastante peligrosa para explorar? No se sabía si sobreviviría. Si eso ocurría, la venganza de Saulo se habría cumplido, y Jaime ya no podría ser una amenaza para la Alianza de Guerreros.

Muy pronto, la mirada de Jaime se posó en una antigua ruina.

Esta ruina en particular pertenecía a una secta llamada Secta Ira del Cielo. La secta hacía mucho hincapié en los hechizos de encantamiento como parte de su régimen de entrenamiento.

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