Jaime corrió de inmediato delante de Forero y le cerró el paso.
—¡Espere, señor Forero! Voy a bajar.
Forero se paró en seco y le dijo:
—¡No me culpes si te achicharras!
—¡No lo haré! —prometió Jaime con una mirada decidida.
A continuación, activó Cuerpo de Golem y cubrió todo su cuerpo con brillantes escamas doradas.
Jaime echó otro vistazo al cráter, apretó los dientes y saltó dentro.
Al instante lo alcanzó una poderosa ola de calor que lo envolvió por completo. En cuestión de segundos, todo el cuerpo de Jaime estaba envuelto en llamas.
Por suerte, tenía el Cuerpo de Golem para protegerse, así que su ropa no ardió.
Aun así, el calor abrasador se filtró en su cuerpo. Con los ojos inyectados en sangre, Jaime apretó la mandíbula e hizo todo lo posible por soportarlo.
En ese preciso momento, Jaime se sintió como si estuviera dentro de un horno gigantesco.
Aunque Cuerpo de Golem pudo evitar que él y su ropa se quemaran, no hizo nada para protegerlo del intenso calor.
Hisss...
Jaime pudo escuchar un chisporroteo procedente de su piel mientras el olor a carne quemada llenaba el aire.
—Pero qué... No me voy a asar vivo, ¿verdad?
La mirada de Forero se volvió sombría cuando notó el olor a carne quemada que salía de la fosa.
Mientras el cuerpo de Jaime seguía cayendo en picado, sufrió lo que podría decirse que era el peor dolor del mundo.
Había desatado toda la fuerza de su energía espiritual y el Poder de los Dragones, y, sin embargo, no fue suficiente para protegerse del intenso calor.
¡Splash!
Jaime había caído justo en la lava fundida.

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