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El despertar del Dragón romance Capítulo 1740

Kazuo estaba cegado por la codicia.

—Joven, tienes muchos tesoros, ¿eh?

Saltó al cielo, blandiendo su katana para pintar un loto en el aire.

El loto aumentó de tamaño y cubrió a Jaime por completo.

Kazuo no se atrevía a ir contra Jaime, pues temía destruir la Espada Matadragones de Jaime.

Una espada con espíritu no tenía precio.

Jaime sintió que algo se acercaba a él y echó la mano hacia atrás por instinto para contraatacar. Una luz surgió de su espada.

Sin embargo, la luz se limitó a penetrar en el loto y no causó ningún daño.

Pronto, Jaime fue engullido por completo por el loto.

—¡Ja! Corre si puedes —se burló Kazuo cuando se dio cuenta de que Jaime era incapaz de escapar.

Jaime ignoró su comentario burlón y sostuvo su Espada Matadragones en silencio. Una luz gris surgió de la espada.

Blandió la espada contra el loto con todas sus fuerzas. A pesar de penetrar con éxito en el loto, éste permaneció indemne.

Jaime frunció el ceño. Estaba perplejo por el misterioso loto que lo mantenía cautivo y por qué su espada parecía no tener efecto alguno sobre él.

Kazuo soltó una carcajada.

—¡Ja! Deja de malgastar tus esfuerzos. El loto no es real, así que por muy fuerte que seas, no podrás liberarte de él. —Se acercó a Jaime y lo miró con frialdad—. Si me das el núcleo de bestia y la espada mágica, puede que considere perdonarte la vida.

Jaime miró a Kazuo.

—¿Hablas en serio?

—Por supuesto. Soy un hombre de palabra. Si me das esas cosas como te pido, prometo perdonarte la vida —prometió Kazuo.

—De acuerdo. Aquí tienes —respondió Jaime.

A continuación, arrojó Espada Matadragones a Kazuo.

Kazuo se alegró mucho y tomó la espada con impaciencia.

En cuanto sus dedos asieron la empuñadura de la espada, sintió que una oleada de sed de sangre recorría su cuerpo. En su mente se sucedieron visiones de espantosas batallas e impensables atrocidades.

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