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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1760

A pesar de la matriz arcana protectora de Alianza de Guerreros, el demonio de sangre redujo en cuestión de segundos a escombros los antes esplendorosos edificios.

Incluso el propio Jaime se quedó perplejo ante el abrumador poder del demonio de sangre.

«¡Mi*rda! ¡Este demonio de sangre es demasiado fuerte! Si su cuerpo físico no es lo único que conserva, y sigue vivo ahora mismo, ¡creo que será prácticamente invencible!».

La cara de Julen se volvió cenicienta cuando vio que Alianza de Guerreros estaba siendo demolida.

«Se acabó para mí. Lord Tacio no me dejará libre, aunque Jaime no me mate».

En un abrir y cerrar de ojos, toda Alianza de Guerreros dejó de existir, y lo único que quedó en pie fue la montaña falsa.

A ninguno de los miembros de Alianza de Guerreros les quedaban cadáveres que enterrar porque todos se habían convertido en papilla.

Cuando Jaime desvió su atención hacia Julen, éste sintió que se le apretaba el corazón.

Era bastante humillante para alguien como Julen, que era un Gran Marqués de Artes Marciales y un Túnica de Plata Negra de Alianza de Guerreros, verse reducido a un humilde cautivo y estar en un estado tan miserable.

—Te ayudé a abrir la mazmorra y te lo conté todo, Jaime. ¿Puedes, por favor, perdonarme? —suplicó, pues temía la muerte.

Jaime lo miró y pronunció con frialdad:

—Te di una oportunidad, pero no la supiste apreciar. Si quieres culpar a alguien, cúlpate a ti mismo por ocupar el puesto de presidente de la Alianza de Guerreros.

En lugar de matar a Julen en el acto, Jaime le pidió al demonio de sangre que lo llevara a la residencia de los Duval.

La única razón por la que Jaime lo mantuvo con vida fue para poder ejecutarlo en público. Quería que todos vieran las consecuencias de aliarse con la Alianza de Guerreros.

Con el presidente de la Alianza de Guerreros muerto y su sede destruida, nadie se atrevería a volver a unirse a esa organización.

Mientras tanto, en Ciudad de Jade se extendía la noticia de la destrucción de Alianza de Guerreros y la captura de su líder.

En ese momento, el prestigio de Jaime había alcanzado su punto más alto. Sin embargo, nada de eso le importaba porque sólo le interesaba salvar a Josefina.

Aunque la Alianza de Guerreros había desaparecido, el calabozo permanecía. Jaime estaba desesperado porque no podía hacer nada para sacar a Josefina.

—¿Está frustrado porque no puede romper la puerta del calabozo de Alianza de Guerreros, señor Casas? —preguntó Gilberto al acercarse a Jaime.

Jaime se volvió hacia él y asintió.

—La matriz arcana de esa puerta es demasiado poderosa. Ni siquiera el demonio de sangre puede abrirla.

—Estuve atrapado en esa mazmorra durante dos décadas, así que sé lo única que es esa matriz arcana. Sin embargo, tal vez pueda romperla si encuentra su núcleo.

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