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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1807

Justo cuando el hombre estaba aturdido por el contraataque de Gilberto, éste agarró al hombre por el cuello y lo arrastró rápidamente.

El hombre de negro luchó con todas sus fuerzas, pero fue en vano. Se quedó sin palabras.

¡Zas!

Gilberto arrojó sin miramientos al hombre por delante. Éste aterrizó ante Jaime y fue inmovilizado en el suelo por Gilberto, que le pisó la espalda.

El hombre de negro miró a Jaime con horror en los ojos.

—Contéstame. ¿Por qué te interpones en nuestro camino? ¿Ya has descubierto las ruinas? —preguntó Jaime mirando al hombre de negro.

Aunque el hombre de negro estaba aterrorizado, se negó a hablar, cerrando la boca con firmeza.

«Parece que piensa seguir resistiendo hasta el final».

Al ver lo decidido que estaba el hombre, Jaime hizo una mueca de desprecio y trazó unas runas en el aire.

—¡Comecorazones!

Unos puntos brillantes aparecieron en el aire en un instante antes de entrar uno a uno en el cuerpo del hombre.

Forero miró con envidia cómo Jaime podía trazar encantamientos así con facilidad.

—¡Ah!

Pronto, el hombre de negro gritó de dolor mientras temblaba todo su cuerpo.

Sentía como si innumerables hormigas se arrastraran por su cuerpo, royendo sus órganos internos.

—¡Bien! ¡Hablaré! ¡Hablaré!

El hombre de negro no podía soportar la tortura. Justo cuando iba a hablar, su cabeza explotó de repente.

Jaime frunció el ceño y miró lo que quedaba de la cabeza del hombre.

—Maldita sea. Éste fue hechizado.

No esperaba que las sectas extranjeras también tuvieran por costumbre embrujar las mentes de sus subordinados como medida de seguridad para evitar que traicionaran a la secta.

—Gilberto, captura a otro —ordenó Jaime.

Gilberto asintió y desapareció en un instante.

Jaime no entendía por qué se quedaban en las ruinas antiguas durante meses cuando podrían haberse marchado después de vaciar todo el lugar.

—Hemos estado construyendo un altar hecho de cristales.

El hombre de negro no se atrevió a ocultar nada.

—¿Un altar hecho de cristales? ¿Para qué sirve?

Jaime tenía mucha curiosidad.

El hombre de negro negó con la cabeza.

—No estoy seguro de ello. Sólo el señor Alex lo sabe.

Jaime se dio cuenta de que el hombre de negro no era más que un lacayo que no conocía mucha información privilegiada. Así pues, alargó la mano y acabó con la vida del hombre de un solo puñetazo.

Después de todo, Jaime no era de los que se buscan problemas manteniendo vivos a sus enemigos.

—Gilberto, ve a ayudar y rescata a ese tipo de las campanillas. Creo que puede sernos útil.

Dado que Jaime no sabía para qué servía el altar, era probable que Joel conociera su finalidad.

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