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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1813

Un aura aterradora que hizo temblar la tierra estalló en el momento en que sus palmas chocaron, haciendo volar por los aires a los hombres de negro que iban detrás de Omar.

Eran demasiado débiles para soportar el impacto de un cara a cara entre expertos.

Incluso Andrés apretó los dientes, resistiendo desesperadamente el aura terrorífica para evitar salir herido.

Omar se horrorizó al presenciar este golpe. Después de todo, los Hombres Lobo eran conocidos por su poderío. Nunca imaginó que Jaime se atrevería a enfrentarse a él de frente. Además, la fuerza de este último parecía ser superior a la suya.

Todo su cuerpo se sintió como si acabara de caer en un torrente en ese mismo momento. No pudo controlar su movimiento y siguió tambaleándose hacia atrás, deteniéndose por fin cuando su espalda chocó contra la pared de la montaña.

Omar miró horrorizado a Jaime y empezó a sentir pánico.

Sin embargo, éste se limitó a mirarlo con frialdad sin decir nada antes de volverse hacia Andrés.

—Ve delante —le ordenó.

Andrés asintió. No se atrevía a hacer ninguna jugarreta delante de Jaime.

Omar, por su parte, estaba lleno de emociones complicadas mientras miraba la espalda de Jaime.

«A pesar de su juventud, Jaime es demasiado fuerte. No puedo creer que yo, un guerrero hombre-oso, haya sido derribado por un solo puñetazo suyo».

Sin saberlo, Jaime no usó toda su fuerza.

Si lo hubiera dado todo al desatar su Puño de Luz Sagrado, Omar no sería más que un cadáver en ese momento.

Como no estaban igualados, no hubo contienda.

Jaime tan solo decidió perdonar a Omar porque éste no era miembro de la Secta Flamígera y parecía ser un Hombre oso a juzgar por el pelaje de su cuerpo.

Forero y los demás siguieron a Jaime y Andrés hacia las antiguas ruinas.

—Señor Casas, he venido siguiendo este camino, así que puedo asegurarle que no me he equivocado. Jamás les mentiría a todos ustedes. —Se apresuró a explicar Andrés, temiendo que Jaime lo malinterpretara.

Era perfectamente normal que Jaime se mostrara escéptico ante el sinuoso camino, dado que también había un abismo oscuro y sin fondo a ambos lados del sendero.

—Sé que no nos has mentidos —dijo Jaime afirmando a Andrés antes de desviar la mirada hacia Forero—. Señor Forero, ¿percibe algo en alguno de estos abismos?

—¿Hay algo? —preguntó Forero con el ceño un poco fruncido. Acto seguido, liberó su sentido espiritual que de inmediato se adentró en el abismo para explorar.

Por desgracia, fue cortado por un aura salvaje antes incluso de llegar al fondo.

—¡Mi*rda! ¿Hay algo terrorífico en este abismo? ¡Esa aura es demasiado aterradora! —exclamó Forero conmocionado después de que su sentido espiritual fuera cortado.

Para entonces, Jaime ya había cerrado los ojos y estaba percibiendo en silencio los alrededores. De repente, su cuerpo empezó a brillar y, sin que él lo invocara, la Espada Matadragones salió de su interior.

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