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El despertar del Dragón romance Capítulo 1816

Para sorpresa de todos, Jaime se limitó a mirar al frente, sin mostrar ninguna intención de detener a Alex.

Gilberto miró a Jaime. Al ver que Jaime no se movía, él también se quedó quieto, pero en el fondo, estaba confundido de por qué Jaime permanecía quieto.

—¡Señor Casas, por favor, salve a la princesa Ana! —Al ver que Jaime no hacía nada, Andrés comenzó a rogarle a éste.

—¡Tsk! Tomaste la decisión de traicionar a tu propia princesa, ¿y ahora nos pides que la salvemos? ¡No eres diferente a una prostituta pidiendo un monumento de castidad! —regañó Forero a Andrés con desdén.

Forero despreciaba a los traidores como Andrés. Aunque éste no entendiera la metáfora que utilizaba, Forero quería burlarse de él.

Andrés bajó la cabeza avergonzado. Era consciente de que algunos errores no podían perdonarse.

Para entonces, Alex ya estaba de pie encima del altar, murmurando en voz baja. Parecía como si estuviera recitando un conjuro.

Al segundo siguiente, perforó el suelo delante de Ana con su cetro.

La gema del cetro emitió un rayo azul radiante que salió disparado hacia las nubes.

Prum...

El suelo comenzó a temblar mientras los rayos que rodeaban el altar empezaban a girar cada vez más rápido.

Auras aterradoras empezaron a emerger de debajo del suelo. Todo el mundo se quedó petrificado.

—¡Jajaja! —La risa maníaca de Alex llenó el aire.

Ana, que estaba atada al poste de piedra, descubrió que sus intentos de liberarse eran inútiles. Al final, sólo pudo lanzarle a Jaime una mirada de impotencia.

«¿Por qué Jaime no me rescata?».

Pronto, una niebla negra surgió del subsuelo. Horripilantes criaturas con garras y colmillos comenzaron a formarse entre la niebla.

Los espíritus se reunieron alrededor del altar. En cuestión de segundos, el altar se cubrió de una niebla negra, oscureciendo la vista de todos los que estaban debajo del altar.

El terror estaba grabado en el rostro de Joel, que se desplomó en el suelo, murmurando para sí mismo:

—Los demonios llegaron... Los demonios están aquí…

—¿Qué demonios? Como he dicho, sólo son espíritus y energía negativa. —Forero miró las nieblas negras con total desdén.

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