Al cabo de unos minutos, la Espada Matadragones estaba de nuevo en manos de Jaime, mientras que las espadas mágicas yacían en el suelo.
En ese momento, la matriz de espadas se desactivó y la poderosa oleada de energía de las espadas también desapareció.
Sujetando la Espada Matadragones, Jaime pudo sentir su excitación y notó que su fuerza había mejorado mucho.
«¿La Espada Matadragones aumenta su fuerza absorbiendo espíritus de espada?».
Mientras miraba a la Espada Matadragones, la emoción se reflejaba en todo el rostro de Jaime.
«De ser así, sería fácil aumentar el poder de la Espada Matadragones hasta el nivel de reliquia sagrada de artes marciales».
—Jaime, ¿puedo echar un vistazo a tu espada?
Forero miró la Espada Matadragones en las manos de Jaime con cara de envidia.
—Toma. —Jaime le pasó la espada a Forero.
La Espada Matadragones vibró en las manos de Forero y exudó una oleada de energía de espada.
Esto hizo que Forero aflojara la empuñadura, y la Espada Matadragones volvió al instante a la empuñadura de Jaime.
—Jaja. Lo siento, señor Forero. Parece que la Espada Matadragones no le tiene cariño.
Al ver eso, Jaime soltó una carcajada.
—¡Hmph! Es sólo una espada, no una mujer. De todas formas, no la quiero —se burló Forero.
Después de eso, continuaron su viaje, pero la energía de la espada desaparecida surgió de nuevo después de algún tiempo. Se hizo más fuerte a medida que se adentraban en el bosque.
La energía de la espada se dirigía a cualquier ser vivo que invadiera el lugar, ya fuera humano o animal.
Jaime y Forero sólo podían confiar en sus fuerzas para resistir la energía de la espada.
Sin embargo, la oleada de energía de la espada era abundante y parecía ilimitada, mientras que su energía espiritual no lo era. Jaime podía soportarlo con su físico musculoso, pero no Forero, que tenía que protegerse con un escudo hecho de energía espiritual.
Con la ayuda de la Espada Matadragones, podían viajar más rápido.
Después de algún tiempo, hubo un cambio en el aire delante de ellos antes de que apareciera una mujer vestida de blanco.
Tenía la cara ovalada, cejas finas, nariz delicada y ojos brillantes. Vestida con una túnica blanca, parecía irresistiblemente seductora.
Llevaba una larga espada a la espalda. Tanto la vaina como la empuñadura eran de color azul celeste y tenían un tono brillante que centelleaba bajo la luz. A simple vista se podía decir que era una espada mágica.
—¿Quiénes son? ¿Cómo se atreven a invadir la tumba de espadas? ¡Váyanse ahora mismo! Si no, ¡no me culpen por lo que haré!
La ira se reflejaba en el rostro de la mujer mientras miraba a Jaime y Forero.
Un destello brilló en los ojos de Forero cuando vio a la mujer. Soltando una risita lasciva, dijo:
—Eres una mujer tan hermosa; lástima que sólo seas un espíritu. Qué desperdicio. —La decepción era evidente en el rostro de Forero.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)