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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1851

De inmediato, la Espada Matadragones fue sujetada por los tres mientras Quintus apuntaba a Jaime con su Espada de Artes Marciales. La lanzó sin piedad hacia abajo y el resplandor verde de la espada salió disparado.

Jaime vio el movimiento de Quintus. Sin un arma, sólo podía usar el cuerpo del demonio de sangre como arma.

El cuerpo del demonio de sangre comenzó a balancearse en el aire con un rugido de Jaime.

¡Clang!

Tras un crujiente sonido, la energía de la espada empujó el cuerpo del demonio de sangre hacia el lugar de donde procedía.

Al mismo tiempo, Septimum, que sostenía una espada circular, se abalanzó hacia Jaime. Los afilados bordes de la espada rasgaron el aire, provocando una serie de sonidos explosivos.

Jaime saltó de inmediato al cielo, dejando que la hoja circular pasara por debajo de sus pies. Luego, agarró las dos piernas del demonio de sangre y lo envió volando hacia Septimum.

La multitud vio cómo se desarrollaba la escena y no pudo evitar reír a carcajadas. ¿Estaba Jaime usando el cuerpo del demonio de sangre como escudo?

Nunca antes habían visto a nadie luchar de una forma tan poco convencional.

El demonio de sangre era un héroe ambicioso hace unos miles de años. Se enojaría si se enterara de que ahora lo estaban utilizando como escudo.

Mientras tanto, en la plataforma de observación, Jesica se dio cuenta de que Jaime había optado por utilizar el cuerpo del demonio de sangre como arma. El arrepentimiento y la impotencia aparecieron en su rostro mientras un pensamiento cruzaba su mente.

«¡Qué desperdicio!».

—¡Ten cuidado, Septimum! —advirtió Primo. Los nudillos de latón de sus dos manos emitieron un brillo deslumbrante. Lanzó un puñetazo en dirección a Jaime, y un aura horripilante se precipitó de inmediato hacia éste.

Jaime no cedió. Agitó el cuerpo del demonio de sangre en el aire como si aún estuviera vivo.

Ráfagas de fuerte viento surcaron la atmósfera. Bajo el control de Jaime, todo el espacio de la arena vibró y cambió.

¡Bum! ¡Bum! ¡Bum!

Jaime miró la Espada Santa de Artes Marciales, que seguía flotando en el aire. Se le ocurrió una idea. Pisó el suelo, voló hacia la Espada de Artes Marciales e intentó agarrarla.

«La Espada Santa de Artes Marciales es una reliquia sagrada de las artes marciales. Si llega a ser mía, significará que la Secta Duval poseerá por fin su primera reliquia sagrada de artes marciales. Nadie se atreverá a menospreciar a la Secta Duval, aunque yo ya no esté».

Quintus se dio cuenta de lo que Jaime intentaba conseguir. Saltó al aire presa del pánico. No se atrevía a perder la Espada Santa de Artes Marciales, pues Tacio lo castigaría si se enteraba.

Justo cuando Quintus estaba a punto de alcanzar su Espada Santa de Artes Marciales, Jaime utilizó al demonio de sangre como dardo y lo lanzó en dirección a Quintus.

Quintus no pudo esquivar su ataque. El cuerpo del demonio de sangre se estrelló contra él con fuerza. Lo que fue aún más aterrador para Quintus fue que chocó contra la cara del demonio de sangre. Sus labios se encontraron con los del demonio de sangre y esa sensación momentánea le produjo una oleada de repugnancia.

La tremenda fuerza hizo que el cuerpo de Quintus cayera al suelo con velocidad, haciendo que sus órganos internos se retorcieran y rodaran.

Jaime agarró la empuñadura de la Espada Santa de Artes Marciales. Al instante, sintió el aura de la Espada de Artes Marciales entrando en su cuerpo.

Mientras aterrizaba con lentitud en el suelo, extendió la mano para atrapar el cuerpo del demonio de sangre.

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