Dio un paso adelante y suplicó:
—Señorita Zhar, puedo acceder a todas las peticiones de la Secta Demoniaca siempre y cuando pueda evitar que mi novia desaparezca ahora. Le daré todo lo que quiera.
Sin embargo, Jesica negó con la cabeza.
—Nadie puede impedirlo porque ella no pertenece a este mundo. Ya dije que ella es sólo una proyección. Si evitas que tu novia desaparezca ahora, ¿qué pasará con su cuerpo físico? ¿Deseas tener dos novias idénticas cuando su cuerpo físico regrese? ¿Crees que eso es posible? —le explicó, queriendo que dejara de malgastar su esfuerzo.
Jaime no tenía que hacer todo eso, ya que era sólo una proyección de la conciencia de Josefina.
—No. No puedo dejar que se vaya. —Sintiendo la incapacidad de Jesica para salvar la situación, Jaime sólo pudo darse vuelta y abrazar a Josefina.
Quería usar ese método para evitar que Josefina desapareciera. Sin embargo, fue un intento inútil.
—Jaime, no te pongas así. No voy a morir ni a desvanecerme por completo. Si en verdad soy sólo una ilusión, deberías soltarme. Necesitas recomponerte para rescatar mi forma física. Esa debería ser tu prioridad, ¿no?
Josefina le acarició las mejillas.
Jaime le agarró las manos y le dijo:
—Te lo prometo. Te prometo que te salvaré a toda costa.
Josefina le sonrió y poco a poco se desvaneció en la nada. No quedaba ni rastro de su aura. Era como si nunca hubiera existido.
Jaime se quedó aturdido, mirando el espacio en blanco que tenía delante sin moverse un ápice. Todos se marcharon uno tras otro al ver aquello, sin querer molestarlo.
Así permaneció tres días enteros.

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